LA FUGA DE LOS PERSONAJES LITERARIOS
ACTO ÚNICO
Estamos en el interior de una biblioteca por la que parece haber pasado un tornado. Las mesas están llenas de libros tirados por todas partes y de pronto, de detrás de las librerías, van apareciendo diversos personajes.
TINTÍN: ¿Qué es esto? ¡Milú! ¡Milú! ¿Dónde estás Milú? ¿En qué lugar me encuentro? ¿Y el capitán Hadock?
MORGANA: Esto debe ser un encantamiento misterioso, me han lanzado alguna maldición, estoy segura. Oye, tú, chico, el rubio (a Tintín), ¿Quién eres? ¿Qué hacemos aquí? ¿Eres tú quien me ha traído? ¿Eres un mago? ¿Por qué llevas ese flequillo tan ridículo?
TINTÍN: Mmm, no, no soy un mago, y no tengo ni idea de dónde estamos, pero esto podría ser un buen comienzo para un reportaje, ¿no crees? Mira cómo han dejado este lugar. Alguien ha estado registrando los libros en busca de algún tesoro oculto. Deberíamos comprobar uno a uno qué libros faltan, seguro que en alguno de ellos estaba escondido el plano para hallar las riquezas del Rey Salomón.
MORGANA: Estás loco, chiquillo, el tinte amarillo se te ha subido a la cabeza. ¿Cómo vamos a mirar uno a uno cada libro? Mejor prepararé un encantamiento para averiguar quién nos ha traído aquí y por qué. Nadie se ríe de la poderosa hechicera Morgana.
TINTÍN: Mira ese tipo, tal vez sepa algo sobre lo que está ocurriendo. De hecho, por la pinta que tiene, bien podría ser el causante del fin del mundo, ¿no crees? Vaya semblante tan siniestro, y qué bigotes. ¡Eh! ¡Tú! El de los bigotes, ¿quién eres?
VLAD TEPES: ¿Quién soy? ¿Quién soy? ¿Cómo osas dirigirte a mí con esas maneras, rubio del infierno? Además con esos pantalones, que parece que te vayas a regar. Yo soy Vlad Tepes, el empalador. Y lleva mucho cuidado con cómo me hablas, pues aunque aquí no veo ninguna estaca, en cualquier momento afilo una silla y hago contigo un pincho moruno, menudo soy yo.
MORGANA: ¿Vlad Tepes? ¿De qué me suena a mí este nombre? No sé, pero le veo cierto atractivo (le guiña un ojo y se le insinúa peinándose)
TINTÍN: Vlad Tepes, Vlad Tepes... a mí también me suena. ¡Claro! Drácula. Tú eres el tipo que inspiró la novela de Bram Sotcker, el chupasangres, el vampiro.
VLAD TEPES: ¿Vampiro? ¿Chupasangres? Yo soy el empalador, y contigo, ¡Haré honor a mi nombre! (le amenaza y Tintín se echa atrás pidiéndole calma con las palmas de las manos).
Aparece una chica peligrosa con un hacha en alto.
SONJA: ¡Eh! Bruja, quieta ahí, tus días están contados, maldita Morgana.
MORGANA: Vaya, si es Sonja, ¿te crees que vas a poder conmigo acaso? (pregunta desafiante). No has logrado capturarme hasta ahora, ¿cómo lo harás sin tus armas?
Sonja mira sus manos y comprueba que va desarmada, agarra un libro y lo hace.
SONJA: No necesito ningún hacha ni espada, puedo degollarte incluso con el filo de una de las hojas de este libro, no sabes cómo corta el papel. ¡Venga! ¡Prepárate a morir!
Morgana levanta las manos como si fuera a lanzar algún hechizo.
BIBLIOTECARIA: ¡Pero se puede saber qué es esto! ¿Pensáis que estamos en carnaval o qué?
TÍNTÍN: ¿Qué? ¿Carnavales?
VLAD TEPES: ¿Y quién es esta? Qué forma tan rara de vestir.
BIBLIOTECARIA: ¡A callar todo el mundo! Que esto es una biblioteca. Ya está bien de tanto pelear. Ahora mismo os ponéis a recoger todo este estropicio. Mirad cómo lo habéis dejado todo. Es la última vez que organizo una visita guiada con un Primero de la ESO. Sois terribles.
VLAD TEPES: Perdona, es que yo soy un sanguinario guerrero.
SONJA: Y yo también he matado a aguerridos espadachines y a toda clase de monstruos, aquí donde me ves.
MORGANA: Pues yo soy una bruja temible, así que deberías hablarnos con un poco de respeto.
BIBLIOTECARIA: He dicho que a callar todo el mundo. Esto es la biblioteca, y hay que comportarse como es debido. O si no hablaré con el director para que os ponga una amonestación a cada uno.
MORGANA: (a Tintín) ¿Qué es eso de la amonestación, Tintín?
TINTÍN: No sé, pero suena muy mal, más vale que le hagamos caso.
Todos los personajes de ficción comienzan a obedecer y a recogerlo todo.
BIBLIOTECARIA: ¡Muy bien! Así me gusta. Hay que ver... estos jóvenes de hoy en día no tienen ninguna vergüenza.
LA TINTA MÁGICA
ACTO ÚNICO
Un ladrón abre una puerta y entra de puntillas a una casa, procurando no hacer ruido. Observa que no es arriesgado y hace señales a otros dos compañeros para que entren con él. Observan el lugar y van metiéndose cosas en los bolsillos.
POCHOLO: (a Mariana) Eh, Mariana, ¿Quién vive en esta casa?
MARIANA: No lo sé, fue Romualdo quién organizó el robo. ¿Quién vive aquí, Romualdo? ¿Tiene mucha pasta?
ROMUALDO: Como podéis ver, el propietario está forrado. Es un coleccionista y tiene todo tipo de objetos raros. Mirad esa estatua de Budha, ¿no veis algo raro en ella?
POCHOLO Y MARIANA: No, no vemos nada raro.
ROMUALDO: Mirad la mano que tiene en alto, en lugar de hacer la señal típica, está enseñando el dedo corazón.
POCHOLO Y MARIANA (escandalizados): Vaya, es verdad, qué horror.
POCHOLO: Mira, y aquí tiene un libro, ¿qué tendrá de especial?
ROMUALDO: ¿A ver ? No sé... (lo abre y comprueba que está en blanco). Vaya, mirad, el libro está en blanco.
MARIANA: ¿Y para qué quiere alguien un libro en blanco?
ROMUALDO: Espera, espera, no está en blanco, está apareciendo algo que se escribe, como si fuese algún tipo de tinta china.
POCHOLO: ¿Sí? ¿Y qué pone? Leélo.
ROMUALDO (leyendo): ¿Sí? ¿Y qué pone? Leélo, preguntó intrigado el más tonto de los tres torpes ladrones.
MARIANA (riéndose): El más tonto, jajaja, qué bueno.
POCHOLO: Eh,¿qué es eso que estás diciendo? ¿Por qué te metes conmigo?
ROMUALDO: Yo no me meto contigo, lo único que he hecho ha sido leer lo que aquí pone.
POCHOLO: (quitándole el libro) A ver, trae aquí. (Leyendo) Entonces el ignorante ratero se hizo con el libro mágico y comenzó a leer cuanto allí aparecía, desconociendo que, de forma inminente, iba a morir de un certero disparo. ¿Qué? ¿Qué es esto?
MARIANA: No es que yo sea muy lista, pero ahí pone que te van a matar.
ROMUALDO: A ver, a ver, devuélveme el libro. (lee de nuevo) La presumida Mariana se alegró al oír que Pocholo, quien le producía un profundo odio, iba a morir. Ella estaba enfadadísima con él desde que la rechazó cuando le invitó a cenar. Sin embargo, dudaba si alguna bala perdida terminaría también con su vida.
POCHOLO: Mariana, eres una rencorosa, quieres que me maten de un tiro.
MARIANA: Romualdo, para un momento de leer. Escuchadme, creo que deberíamos irnos, porque ahí pone que van a dispararnos, tal vez esté a punto de llegar el dueño, o la policía.
POCHOLO: Estoy de acuerdo, deberíamos irnos, no quiero que me maten.
MARIANA: Espera, Romualdo, lee ahí cómo podemos salir sin que nos escapen.
ROMUALDO: Está bien, (leyendo) Los desesperados rateros buscaron una respuesta en aquel libro mágico que seguía escribiéndose solo, desconociendo que su terrible destino era inevitable, pues con todo el tiempo que habían perdido discutiendo, los policías habían llegado a la casa y estaban ya en la puerta del piso.
Se oyen unos golpes en la puerta.
MARIANA: ¡Ah! ¿Qué es eso?
POLICÍA 1: ¡Policía! ¡Abran la puerta!
POLICÍA 2: ¡Eso, eso! ¡Abran la puerta! Que no me apetece tirarla de una patada, la última vez me rompí la uña del pie.
POCHOLO: ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos?
ROMUALDO: (leyendo) Los policías descubrieron que estaba abierto y entraron plácidamente.
Los policías entran sonrientes, apuntando con las pistolas, los ladrones sueltan lo que tienen entre manos.
MARIANA: Ese libro quiere acabar con nosotros.
POLICÍAS: Quietos todos o...
MARIANA: ¿O qué? ¿nos mataréis? Disparad primero a ese, está destinado a morir (señala a Pocholo)
POCHOLO: Calla, traidora.
POLICÍA 1: ¿Y por qué íbamos a matar a nadie?
ROMUALDO: Porque está escrito en ese libro, y ahí pone todo lo que va a pasar.
POLICÍA 1: Pero yo no he venido aquí a matar a nadie, sólo a deteneros y llevaros a comisaría.
ROMUALDO: Eso da igual, el destino es el destino.
Al Policía 2 le pica la nariz, se rasca sin dejar de apuntar a nadie.
POCHOLO: Callaos ya, no quiero que me maten.
El Policía 2 estornuda y se le dispara la pistola, se oye un PUM, la bala impacta en Pocholo, que cae muerto.
POLICÍA 1: (se acerca) Vaya, está muerto.
ROMUALDO: El destino se ha cumplido.
MARIANA: Que se pudra.
POLICÍA 1: ¿Y decís que estaba todo escrito en este libro? A ver.. (leyendo) El valiente y honrado agente cogió el libro mágico y descubrió que también su destino estaba escrito y que, pronto, muy pronto, le pondrían una medalla al mérito, como a todos los policías muertos en acto de servicio, ya que el edificio estaba a punto de derrumbarse.
Todos se miran. Fin.
EL PASAJE SECRETO
ACTO ÚNICO
Tres alumnos están buscando un libro para leer en el fondo del aula, en la biblioteca del aula.
JONÁS: ¿Qué libro vas a leerte, Pedro?
PEDRO: No sé uno que tenga muy pocas páginas.
LUCÍA: Y también muchos dibujos bien grandes.4
JONÁS: Eso, eso, bien dicho, Lucía. Pero, francamente, amigos, creo que encontrar un libro finito y con muchos dibujos, en esta librería, es tan difícil como encontrar a un banquero honrado.
LUCÍA: ¿Un banquero honrado?
JONÁS: Sí, es una expresión que utiliza mucho mi padre. Asegura que todos los banqueros son unos timadores de aúpa. Y aquí es muy raro encontrar un libro que nos guste, porque son todos muy gordos, y sin dibujos. Parece que quieran aburrirnos a propósito.
PEDRO: Chicos, chicos, he encontrado lo que andáis buscando (esconde un libro en su espalda).
LUCÍA: A ver, a ver...
PEDRO: ¡Abracadabra (les muestra un ejemplar muy gordo)!
JONÁS Y LUCÍA: Ala, qué bestia.
JONÁS: Pedro, te has pasado, ese libro es más largo que un día sin pan. ¿Qué es? ¿La Biblia?
PEDRO: No, qué va, Las mil y una noches.
LUCÍA: ¿Qué es eso de las mil y una noches? ¿Se pasan el día durmiendo? Los personajes son lirones.
PEDRO (echando un vistazo a la parte posterior): No, aquí pone que es un libro de cuentos fantásticos, ¿habrá mil y un cuentos?
JONÁS: Mejor será que lo dejes en su sitio, ese no podríamos leerlo ni en cuatro vidas.
PEDRO: Está bien, Jonás. (Se dispone a dejar el libro en la librería, pero tropieza con algo)
LUCÍA: ¿Qué pasa? ¿Por qué no lo guardas?
PEDRO: No sé, aquí hay algo que se atasca.
De pronto cae un montón de arena de la librería.
JONÁS: ¿Pero qué invento es este? ¿Qué hace ahí dentro tanta arena? Esto parece el desierto del Sáhara.
LUCÍA: A ver... no seas exagerado. (aparta algunos libros) Es verdad, todo esto está lleno de arena. Es increíble, vamos a apartar la librería.
Mueven la librería y ven un gran pasaje tras ella.
JONÁS: Gua... ¿siempre ha estado aquí este túnel? Es como la boca de un gusano gigante. ¿A dónde lleva?
PEDRO: No lo sé, pero deberíamos averiguarlo ahora que la profesora no nos está mirando.
LUCÍA(empujándoles): Venga, entremos.
Los tres atraviesan el túnel y aparecen en una cueva en el desierto, la luz entra a través de una abertura superior en el techo de la cueva, junto a la luz también cae arena. El lugar está lleno de tesoros, y también hay unos variopintos personajes.
LUCÍA: ¡Ah! ¿Quién es esta gente?
GENIO: No te asustes, amiga, yo soy el efrit, el genio de la lámpara, y llevo años encerrado en esta cueva junto a mi amo y señor, Aladino.
ALADINO: Hola, ese soy yo, soy Aladino, no recuerdo cuánto tiempo hace ya que nos encerró un brujo malvado, y no encontramos la manera de escapar.
JONÁS: ¿El genio? ¿Aladino? Entonces, tú (refiriéndose a una joven hermosa) debes de ser Jazzmine.
SHEREZADE: ¿Jazzmine? ¿Quién es esa? Ah... tal vez te refieras a la princesa Badral Budur, cuando llevaron su historia al cine le cambiaron el nombre. No, no soy ella, soy Sherezade, soy también una princesa, y cada noche cuento una historia. Hoy estaba narrando la de Aladino y la lámpara maravillosa. Venid, sentaos conmigo, os la contaré a vosotros también.
PEDRO: ¿A nosotros? ¿Por qué?
SHEREZADE: Veréis, como el genio, llevo años aquí encerrada, sólo cuando alguien abre este libro tan grande y poco apetecible, puedo ver la luz del sol y compartir mi tiempo con algún joven imaginativo como tú. Quedaos conmigo.
LUCÍA: Yo creo que mejor nos vamos.
SHEREZADE: Lo siento, Lucía, hasta que no termine mi historia, la puerta permanecerá cerrada. Así que mejor escucha.
LUCÍA: Bueno, si no hay más opción, me sentaré al lado de este chico tan guapo (se sienta junto a Aladino).
ALADINO: Acomódate, hermosa dama.
PEDRO: Yo me sentaré junto a la joya del desierto, la princesa Sherezade.
Sherezade comenzó su historia y uno a uno fueron cayendo en un profundo sueño. Pasó el tiempo y cuando despertaron estaban los tres tumbados en el aula rodeados de libros. Jonás es el primero en levantarse.
JONÁS: ¿Qué nos ha pasado? Vaya sueño tan extraño.
LUCÍA: Ay, no sé, yo soñaba que estaba con un chico muy guapo.
PEDRO: ¿Sí? Yo estaba rodeado de riquezas, y un genio hacía realidad mis deseos.
LUCÍA: Ha sido por este libro encantado (dice Lucía sosteniendo Las mil y una noches).
JONÁS: Sí, ha sido ese libro, nos ha hechizado.
PEDRO: ¿No será que nos ha caído en la cabeza?
TODOS: Sí, eso será.
Se marchan.

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