<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355</id><updated>2012-01-22T10:27:58.553-08:00</updated><category term='narrativa'/><category term='tintín'/><category term='terror'/><category term='aladino'/><category term='yamakashi'/><category term='literatura'/><category term='cuento enfermedad insomnio hereditario letal familiar'/><category term='parkour'/><category term='relato'/><category term='fantasía'/><category term='cuento'/><category term='didáctica'/><category term='hadock'/><category term='sherezade'/><category term='deporte de riesgo'/><category term='biblioteca'/><category term='morgana'/><category term='segunda persona'/><title type='text'>Relatos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-3334617546990924585</id><published>2012-01-22T10:23:00.000-08:00</published><updated>2012-01-22T10:24:21.069-08:00</updated><title type='text'>Condenado gato</title><content type='html'>&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;Condenado gato&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY"&gt;En la íntima soledad de tu hogar te derrumbas sobre la silla de la cocina. Ves a lo lejos, en la bancada, el mando que enciende el televisor y tu cansancio es tal que optas por cenar en silencio. Renuncias, orgulloso, a la compañía de esos extraños que pueblan el aparato colgado de la pared. Desvías la mirada a la nada de los azulejos y los asépticos muebles, al tiempo que mordisqueas desganado un sándwich vegetal. Son las doce y media de hoy martes y en el espeso silencio de tu piso vacío resuena un sonido que se arrastra. Piensas que serán las zapatillas de tu vecina la viuda, o que tal vez se trate de una rata paseándose por la escondida estructura del edificio, o incluso las hojas de un árbol que acarician la fachada exterior. Las zapatillas arrastrándose, la rata curiosa o las hojas cariñosas, se arriman pacientes hacia donde estás. Sea lo que sea, el sonido se vuelve más frecuente y cercano. Tu casa ha estado siempre tan sola que jamás has pensado a qué podrías temer. Ni un maldito triste fantasma errante se ha dignado jamás a habitarla y acompañarte en el vacío y sonoro eco de cada paso, cada tos y cada ventosidad que ha resonado en tu hogar en estos años. Apartas la vista del vacío y se te van los ojos a la puerta de la cocina abierta para ver cómo una sombra se detiene en el pasillo. Ya no se oye nada, ni la rata, ni las hojas, ni las zapatillas. Toses, son los nervios, la sombra avanza, es un gato que te mira. El despeluchado felino negro te observa más sereno que tú mismo, sus ojos transmiten cierto aire desafiante, muestra una seguridad que mordisquea y desgarra tu autoestima. Pero cobras conciencia de quién eres, de que no puede paralizarte de miedo un gato, un minino desnutrido que no levanta más de tres palmos del suelo. Te levantas de la silla furioso y el gato, que te huele, huye por la oscuridad del pasillo.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY"&gt;Vas tras él, los ojos le brillan, se desliza y entra a una habitación, tu habitación, tu dormitorio. Estás iracundo. Te preguntas cómo se habrá colado el animal. Tal vez hayas dejado alguna ventana abierta, o haya saltado al patio desde otra vivienda. No es de ninguna vecina, eso lo sabes. Es callejero, se alimentará de ratas y otras porquerías. Las enfermedades contagiosas se abarrotarán entre su pelaje esperando el momento de abrirse paso en un nuevo organismo, el tuyo. No puedes matarlo como te has deshecho en los últimos meses de alguna cucaracha y más de una araña. No puedes envenenar el aire con el espray y esperar que caiga muerto. Vas a tener que ensuciarte las manos, tendrás que pringarte de sangre.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY"&gt;¿Cómo vas a matarlo? ¿Dónde se ha escondido? ¿Has dejado el armario abierto? ¿Estará cagando, meando y arañando tus camisas? No está dentro del armario, ni debajo de la cama. No quedan más lugares para esconderse, bueno, sólo uno. Oyes unos arañazos, tiene que estar detrás del armario. Nunca has limpiado ahí. Podría vivir toda una legión de gatos vagabundos. Ni si quiera sabes cómo será la pared, si estará pintada o desconchada. Cuando te mudaste al piso de alquiler el armario ya estaba. No podrás pegar ojo sabiendo que hay un gato en tu armario. Coges aire, hinchas cada músculo y tiras del armario. Arrastras, gimes, tus dedos se enrojecen, sudas, se mueve un pelo. Es suficiente, ya puedes apoyar un pie en la pared. Haces palanca y separas el armatoste de madera de pino.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY"&gt;Ahí tienes ese oscuro trozo de pared, pintado de otro color, sucio y abandonado, pero no hay rastro del gato. No tiene sentido, sólo ahí puede haberse escondido. Repasas con la mirada cada tenebroso rincón y divisas en la oscuridad un agujero negro. La pared tiene un pequeño boquete por el que bien cabría un gato y también un osezno, y hasta tú cabes por él, así que gateas. En una mano portas el palo de la escoba y en la otra una linterna. Arrastras las uñas por el polvo y el suelo desvencijado, respiras moho y miseria. Te preguntas adónde lleva el siniestro pasaje, al otro lado de tu dormitorio pensabas hasta ahora que había una vivienda. Pero no estás en el salón de tu vecino. Te mueves por pasillos de un metro de altura y otro de ancho. Brillan dos bolas de fuego, crees que es el gato, que te mira, puedes levantarte, se ha engrandado el lugar. Te envalentonas y sujetas tu tizona. Descuidas la linterna y te guías por el rojo de esos ojos felinos que te atraen. No son ojos de rata, te dices, están demasiado altos en la noche, son grandes como los de un humano. Le gritas que salga de su escondite, te lo vas a cargar a palazos. Las bolas se agrandan, los ojos crecen asustados, pero no se mueve. Enfocas con la linterna y no es el gato, ni tampoco una rata. Es una preciosa joven desnuda, atada y amordazada, a tu merced, y a la de quienquiera que la haya secuestrado. Sus ojos piden ayuda. No entiendes nada, recuerdas alguno de esos monstruos secuestrahijas que has visto en televisión, tal vez eso lo explica. Tu vecino es agradable, como lo son siempre los peores criminales. Sueltas la escoba. Sería tan fácil no hacer lo correcto. La miras, es joven, hermosa, no puedes recordar la última vez que has estado con alguien así, porque no ha pasado nunca. No importa lo que hagas, lo que intentes. Ya lo has pensado, ya te has condenado. No importa si la salvas o no, estás condenado, y los ojos de esa muchacha lloran, porque tal vez lo sabían antes de verte.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/57271949@N04/6099357320/" title="Gato negro por eguraldia-lantziego, en Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm7.staticflickr.com/6076/6099357320_270d7a0803.jpg" alt="Gato negro" width="500" height="333" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-3334617546990924585?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/3334617546990924585/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=3334617546990924585' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/3334617546990924585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/3334617546990924585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2012/01/condenado-gato.html' title='Condenado gato'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-6948722218831147111</id><published>2011-11-09T07:55:00.000-08:00</published><updated>2011-11-09T07:59:35.611-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='morgana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hadock'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='didáctica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sherezade'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='aladino'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tintín'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biblioteca'/><title type='text'>Tres piezas de teatro hiperbreve</title><content type='html'>&lt;p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LA FUGA DE LOS PERSONAJES LITERARIOS&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="CENTER"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ACTO ÚNICO&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Estamos en el interior de una biblioteca por la que parece haber pasado un tornado. Las mesas están llenas de libros tirados por todas partes y de pronto, de detrás de las librerías, van apareciendo diversos personajes.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/75905404@N00/6014852919/" title="Library IMG_2978 por OZinOH, en Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm7.static.flickr.com/6023/6014852919_2a586a1284.jpg" alt="Library IMG_2978" width="500" height="284" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;TINTÍN&lt;/b&gt;: ¿Qué es esto? ¡Milú! ¡Milú! ¿Dónde estás Milú? ¿En qué lugar me encuentro? ¿Y el capitán Hadock?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MORGANA&lt;/b&gt;: Esto debe ser un encantamiento misterioso, me han lanzado alguna maldición, estoy segura. Oye, tú, chico, el &lt;span style="text-decoration: none;"&gt;rubio&lt;/span&gt; (&lt;i&gt;a Tintín&lt;/i&gt;), ¿Quién eres? ¿Qué hacemos aquí? ¿Eres tú quien me ha traído? ¿Eres un mago? ¿Por qué llevas ese flequillo tan ridículo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;TINTÍN&lt;/b&gt;: Mmm, no, no soy un mago, y no tengo ni idea de dónde estamos, pero esto podría ser un buen comienzo para un reportaje, ¿no crees? Mira cómo han dejado este lugar. Alguien ha estado registrando los libros en busca de algún tesoro oculto. Deberíamos comprobar uno a uno qué libros faltan, seguro que en alguno de ellos estaba escondido el plano para hallar las riquezas del Rey Salomón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MORGANA&lt;/b&gt;: Estás loco, chiquillo, el tinte amarillo se te ha subido a la cabeza. ¿Cómo vamos a mirar uno a uno cada libro? Mejor prepararé un encantamiento para averiguar quién nos ha traído aquí y por qué. Nadie se ríe de la poderosa hechicera Morgana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;TINTÍN&lt;/b&gt;: Mira ese tipo, tal vez sepa algo sobre lo que está ocurriendo. De hecho, por la pinta que tiene, bien podría ser el causante del fin del mundo, ¿no crees? Vaya semblante tan siniestro, y qué bigotes. ¡Eh! ¡Tú! El de los bigotes, ¿quién eres?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;VLAD TEPES&lt;/b&gt;: ¿Quién soy? ¿Quién soy? ¿Cómo osas dirigirte a mí con esas maneras, rubio del infierno? Además con esos pantalones, que parece que te vayas a regar. Yo soy Vlad Tepes, el empalador. Y lleva mucho cuidado con cómo me hablas, pues aunque aquí no veo ninguna estaca, en cualquier momento afilo una silla y hago contigo un pincho moruno, menudo soy yo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MORGANA&lt;/b&gt;: ¿Vlad Tepes? ¿De qué me suena a mí este nombre? No sé, pero le veo cierto atractivo (&lt;i&gt;le guiña un ojo y se le insinúa peinándose&lt;/i&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;TINTÍN&lt;/b&gt;: Vlad Tepes, Vlad Tepes... a mí también me suena. ¡Claro! Drácula. Tú eres el tipo que inspiró la novela de Bram Sotcker, el chupasangres, el vampiro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;VLAD TEPES&lt;/b&gt;: ¿Vampiro? ¿Chupasangres? Yo soy el empalador, y contigo, ¡Haré honor a mi nombre! (&lt;i&gt;le amenaza y Tintín se echa atrás pidiéndole calma con las palmas de las manos&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Aparece una chica peligrosa con un hacha en alto.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;SONJA&lt;/b&gt;: ¡Eh! Bruja, quieta ahí, tus días están contados, maldita Morgana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MORGANA&lt;/b&gt;: Vaya, si es Sonja, ¿te crees que vas a poder conmigo acaso? (&lt;i&gt;pregunta desafiante&lt;/i&gt;). No has logrado capturarme hasta ahora, ¿cómo lo harás sin tus armas?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Sonja mira sus manos y comprueba que va desarmada, agarra un libro y lo hace.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;SONJA&lt;/b&gt;: No necesito ningún hacha ni espada, puedo degollarte incluso con el filo de una de las hojas de este libro, no sabes cómo corta el papel. ¡Venga! ¡Prepárate a morir!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Morgana levanta las manos como si fuera a lanzar algún hechizo.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;BIBLIOTECARIA&lt;/b&gt;: ¡Pero se puede saber qué es esto! ¿Pensáis que estamos en carnaval o qué?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;TÍNTÍN&lt;/b&gt;: ¿Qué? ¿Carnavales?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;VLAD TEPES:&lt;/b&gt; ¿Y quién es esta? Qué forma tan rara de vestir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;BIBLIOTECARIA&lt;/b&gt;: ¡A callar todo el mundo! Que esto es una biblioteca. Ya está bien de tanto pelear. Ahora mismo os ponéis a recoger todo este estropicio. Mirad cómo lo habéis dejado todo. Es la última vez que organizo una visita guiada con un Primero de la ESO. Sois terribles.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;VLAD TEPES:&lt;/b&gt; Perdona, es que yo soy un sanguinario guerrero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;SONJA&lt;/b&gt;: Y yo también he matado a aguerridos espadachines y a toda clase de monstruos, aquí donde me ves.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MORGANA&lt;/b&gt;: Pues yo soy una bruja temible, así que deberías hablarnos con un poco de respeto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;BIBLIOTECARIA&lt;/b&gt;: He dicho que a callar todo el mundo. Esto es la biblioteca, y hay que comportarse como es debido. O si no hablaré con el director para que os ponga una amonestación a cada uno.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MORGANA&lt;/b&gt;: (&lt;i&gt;a Tintín&lt;/i&gt;) ¿Qué es eso de la amonestación, Tintín? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;TINTÍN&lt;/b&gt;: No sé, pero suena muy mal, más vale que le hagamos caso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Todos los personajes de ficción comienzan a obedecer y a recogerlo todo.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;BIBLIOTECARIA&lt;/b&gt;: ¡Muy bien! Así me gusta. Hay que ver... estos jóvenes de hoy en día no tienen ninguna vergüenza. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always; text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LA TINTA MÁGICA&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="CENTER"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ACTO ÚNICO&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Un ladrón abre una puerta y entra de puntillas a una casa, procurando no hacer ruido. Observa que no es arriesgado y hace señales a otros dos compañeros para que entren con él. Observan el lugar y van metiéndose cosas en los bolsillos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: (&lt;i&gt;a Mariana&lt;/i&gt;) Eh, Mariana, ¿Quién vive en esta casa?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: No lo sé, fue Romualdo quién organizó el robo. ¿Quién vive aquí, Romualdo? ¿Tiene mucha pasta?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: Como podéis ver, el propietario está forrado. Es un coleccionista y tiene todo tipo de objetos raros. Mirad esa estatua de Budha, ¿no veis algo raro en ella?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO Y MARIANA&lt;/b&gt;: No, no vemos nada raro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: Mirad la mano que tiene en alto, en lugar de hacer la señal típica, está enseñando el dedo corazón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO Y MARIANA&lt;/b&gt; (&lt;i&gt;escandalizados&lt;/i&gt;): Vaya, es verdad, qué horror.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: Mira, y aquí tiene un libro, ¿qué tendrá de especial?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: ¿A ver ? No sé... (&lt;i&gt;lo abre y comprueba que está en blanco&lt;/i&gt;). Vaya, mirad, el libro está en blanco. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: ¿Y para qué quiere alguien un libro en blanco?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: Espera, espera, no está en blanco, está apareciendo algo que se escribe, como si fuese algún tipo de tinta china.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: ¿Sí? ¿Y qué pone? Leélo.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO &lt;/b&gt;(&lt;i&gt;leyendo&lt;/i&gt;): ¿Sí? ¿Y qué pone? Leélo, preguntó intrigado el más tonto de los tres torpes ladrones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt; (&lt;i&gt;riéndose&lt;/i&gt;): El más tonto, jajaja, qué bueno.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: Eh,¿qué es eso que estás diciendo? ¿Por qué te metes conmigo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: Yo no me meto contigo, lo único que he hecho ha sido leer lo que aquí pone. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: (&lt;i&gt;quitándole el libro&lt;/i&gt;) A ver, trae aquí. (&lt;i&gt;Leyendo&lt;/i&gt;) Entonces el ignorante ratero se hizo con el libro mágico y comenzó a leer cuanto allí aparecía, desconociendo que, de forma inminente, iba a morir de un certero disparo. ¿Qué? ¿Qué es esto?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: No es que yo sea muy lista, pero ahí pone que te van a matar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: A ver, a ver, devuélveme el libro. (&lt;i&gt;lee de nuevo&lt;/i&gt;) La presumida Mariana se alegró al oír que Pocholo, quien le producía un profundo odio, iba a morir. Ella estaba enfadadísima con él desde que la rechazó cuando le invitó a cenar. Sin embargo, dudaba si alguna bala perdida terminaría también con su vida. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: Mariana, eres una rencorosa, quieres que me maten de un tiro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: Romualdo, para un momento de leer. Escuchadme, creo que deberíamos irnos, porque ahí pone que van a dispararnos, tal vez esté a punto de llegar el dueño, o la policía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: Estoy de acuerdo, deberíamos irnos, no quiero que me maten.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: Espera, Romualdo, lee ahí cómo podemos salir sin que nos escapen.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: Está bien, (&lt;i&gt;leyendo&lt;/i&gt;) Los desesperados rateros buscaron una respuesta en aquel libro mágico que seguía escribiéndose solo, desconociendo que su terrible destino era inevitable, pues con todo el tiempo que habían perdido discutiendo, los policías habían llegado a la casa y estaban ya en la puerta del piso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Se oyen unos golpes en la puerta.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: ¡Ah! ¿Qué es eso?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POLICÍA 1&lt;/b&gt;: ¡Policía! ¡Abran la puerta!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POLICÍA 2&lt;/b&gt;: ¡Eso, eso! ¡Abran la puerta! Que no me apetece tirarla de una patada, la última vez me rompí la uña del pie.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: (&lt;i&gt;leyendo&lt;/i&gt;) Los policías descubrieron que estaba abierto y entraron plácidamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Los policías entran sonrientes, apuntando con las pistolas, los ladrones sueltan lo que tienen entre manos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: Ese libro quiere acabar con nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POLICÍAS&lt;/b&gt;: Quietos todos o...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: ¿O qué? ¿nos mataréis? Disparad primero a ese, está destinado a morir (señala a Pocholo)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: Calla, traidora.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POLICÍA 1&lt;/b&gt;: ¿Y por qué íbamos a matar a nadie?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: Porque está escrito en ese libro, y ahí pone todo lo que va a pasar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POLICÍA 1&lt;/b&gt;: Pero yo no he venido aquí a matar a nadie, sólo a deteneros y llevaros a comisaría.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: Eso da igual, el destino es el destino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Al Policía 2 le pica la nariz, se rasca sin dejar de apuntar a nadie.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POCHOLO&lt;/b&gt;: Callaos ya, no quiero que me maten.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;El Policía 2 estornuda y se le dispara la pistola, se oye un PUM, la bala impacta en Pocholo, que cae muerto.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POLICÍA 1&lt;/b&gt;: (&lt;i&gt;se acerca&lt;/i&gt;) Vaya, está muerto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ROMUALDO&lt;/b&gt;: El destino se ha cumplido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;MARIANA&lt;/b&gt;: Que se pudra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;POLICÍA 1:&lt;/b&gt; ¿Y decís que estaba todo escrito en este libro? A ver.. (leyendo) El valiente y honrado agente cogió el libro mágico y descubrió que también su destino estaba escrito y que, pronto, muy pronto, le pondrían una medalla al mérito, como a todos los policías muertos en acto de servicio, ya que el edificio estaba a punto de derrumbarse. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Todos se miran. Fin.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always;" align="CENTER"&gt; &lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;EL PASAJE SECRETO&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="CENTER"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ACTO ÚNICO&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Tres alumnos están buscando un libro para leer en el fondo del aula, en la biblioteca del aula.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: ¿Qué libro vas a leerte, Pedro?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: No sé uno que tenga muy pocas páginas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: Y también muchos dibujos bien grandes.4&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: Eso, eso, bien dicho, Lucía. Pero, francamente, amigos, creo que encontrar un libro finito y con muchos dibujos, en esta librería, es t&lt;u&gt;an difícil como encontrar a un banquero honrado&lt;/u&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: ¿Un banquero honrado?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: Sí, es una expresión que utiliza mucho mi padre. Asegura que todos los banqueros son unos timadores de aúpa. Y aquí es muy raro encontrar un libro que nos guste, porque son todos muy gordos, y sin dibujos. Parece que quieran aburrirnos a propósito.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: Chicos, chicos, he encontrado lo que andáis buscando  (&lt;i&gt;esconde un libro en su espalda&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: A ver, a ver...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: ¡Abracadabra (&lt;i&gt;les muestra un ejemplar muy gordo&lt;/i&gt;)!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS Y LUCÍA&lt;/b&gt;: Ala, qué bestia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: Pedro, te has pasado, &lt;u&gt;ese libro es más largo que un día sin pan&lt;/u&gt;. ¿Qué es? ¿La Biblia?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: No, qué va, Las mil y una noches.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: ¿Qué es eso de las mil y una noches? ¿Se pasan el día durmiendo? Los personajes son lirones. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt; (&lt;i&gt;echando un vistazo a la parte posterior&lt;/i&gt;): No, aquí pone que es un libro de cuentos fantásticos, ¿habrá mil y un cuentos?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: Mejor será que lo dejes en su sitio, ese no podríamos leerlo ni en cuatro vidas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: Está bien, Jonás. (&lt;i&gt;Se dispone a dejar el libro en la librería, pero tropieza con algo&lt;/i&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: ¿Qué pasa? ¿Por qué no lo guardas?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: No sé, aquí hay algo que se atasca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;De pronto cae un montón de arena de la librería.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: ¿Pero qué invento es este? ¿Qué hace ahí dentro tanta arena? &lt;u&gt;Esto parece el desierto del Sáhara&lt;/u&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: A ver... no seas exagerado. (&lt;i&gt;aparta algunos libros&lt;/i&gt;) Es verdad, todo esto está lleno de arena. Es increíble, vamos a apartar la librería.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Mueven la librería y ven un gran pasaje tras ella.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: Gua... ¿siempre ha estado aquí este túnel? Es como la boca de un gusano gigante. ¿A dónde lleva?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: No lo sé, pero deberíamos averiguarlo ahora que la profesora no nos está mirando. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;(&lt;i&gt;empujándoles&lt;/i&gt;): Venga, entremos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Los tres atraviesan el túnel y aparecen en una cueva en el desierto, la luz entra a través de una abertura superior en el techo de la cueva, junto a la luz también cae arena. El lugar está lleno de tesoros, y también hay unos variopintos personajes.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: ¡Ah! ¿Quién es esta gente?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;GENIO&lt;/b&gt;: No te asustes, amiga, yo soy el efrit, el genio de la lámpara, y llevo años encerrado en esta cueva junto a mi amo y señor, Aladino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ALADINO&lt;/b&gt;: Hola, ese soy yo, soy Aladino, no recuerdo cuánto tiempo hace ya que nos encerró un brujo malvado, y no encontramos la manera de escapar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: ¿El genio? ¿Aladino? Entonces, tú (&lt;i&gt;refiriéndose a una joven hermosa&lt;/i&gt;) debes de ser Jazzmine.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;SHEREZADE&lt;/b&gt;: ¿Jazzmine? ¿Quién es esa? Ah... tal vez te refieras a la princesa Badral Budur, cuando llevaron su historia al cine le cambiaron el nombre. No, no soy ella, soy Sherezade, soy también una princesa, y cada noche cuento una historia. Hoy estaba narrando la de Aladino y la lámpara maravillosa. Venid, sentaos conmigo, os la contaré a vosotros también.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: ¿A nosotros? ¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;SHEREZADE&lt;/b&gt;: Veréis, como el genio, llevo años aquí encerrada, sólo cuando alguien abre este libro tan grande y poco apetecible, puedo ver la luz del sol y compartir mi tiempo con algún joven imaginativo como tú. Quedaos conmigo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: Yo creo que mejor nos vamos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;SHEREZADE&lt;/b&gt;: Lo siento, Lucía, hasta que no termine mi historia, la puerta permanecerá cerrada. Así que mejor escucha. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: Bueno, si no hay más opción, me sentaré al lado de este chico tan guapo (&lt;i&gt;se sienta junto a Aladino&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;ALADINO&lt;/b&gt;: Acomódate, hermosa dama.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: Yo me sentaré junto a la &lt;u&gt;joya del desierto, la princesa Sherezade&lt;/u&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Sherezade comenzó su historia y uno a uno fueron cayendo en un profundo sueño. Pasó el tiempo y cuando despertaron estaban los tres tumbados en el aula rodeados de libros. Jonás es el primero en levantarse.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: ¿Qué nos ha pasado? Vaya sueño tan extraño.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: Ay, no sé,  yo soñaba que estaba con un chico muy guapo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: ¿Sí? Yo estaba rodeado de riquezas, y un genio hacía realidad mis deseos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;LUCÍA&lt;/b&gt;: Ha sido por este libro encantado (dice Lucía sosteniendo Las mil y una noches).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;JONÁS&lt;/b&gt;: Sí, ha sido ese libro, nos ha hechizado. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;PEDRO&lt;/b&gt;: ¿No será que nos ha caído en la cabeza?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;b&gt;TODOS&lt;/b&gt;: Sí, eso será.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;Se marchan. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-6948722218831147111?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/6948722218831147111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=6948722218831147111' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/6948722218831147111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/6948722218831147111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2011/11/tres-piezas-de-teatro-hiperbreve.html' title='Tres piezas de teatro hiperbreve'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm7.static.flickr.com/6023/6014852919_2a586a1284_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-725395700219901291</id><published>2011-10-26T07:30:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T07:36:08.540-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fantasía'/><title type='text'>Principio para un cuento fantástico</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una mañana del año tres mil cincuenta y dos una muchacha, Claudia Washington, llegaba a las titánicas puertas del edificio Nefertiti, en el centro de negocios Egipto. Este barrio de lujosos e imposibles rascacielos de cristal, se alzaba sobre la base de la pirámide invertida cuyo cono reposaba en la cúspide de un monte de los Pirineos.&lt;br /&gt;Claudia atravesó el umbral achicada por las descomunales dimensiones del edificio, nerviosa por la entrevista que le aguardaba, y aferrándose a aquel reloj que su último novio (aquel trasgo que trabajaba de comercial en una agencia de seguros) le había regalado con motivo de su cumpleaños. El regalo le había encantado, y por ello, de inmediato, rompió con él.&lt;br /&gt;Una inusual recepcionista atendió a Claudia y la invitó a pasar a la sala de espera antes de ser atendida. Entró a la estancia, la puerta se quedó entornada. En el interior de la sala, acomodado en un sofá asimétrico de piedra y hierro, había un hombre que la miraba desafiante.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/elblogazo/2320832639/" title="Sala de espera por Arturo J. Paniagua, en Flickr"&gt;&lt;img style="width: 320px; height: 241px;" src="http://farm3.static.flickr.com/2384/2320832639_1ba89abd29.jpg" alt="Sala de espera" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de Claudio Nueva Orleans, un rubio barbudo y trajeado que parecía aspirar al mismo puesto de trabajo. ¿Habrá más candidatos? ¿O sólo seremos nosotros dos? En este último caso, conseguiré el empleo. Pensaba él para sus adentros.&lt;br /&gt;Llevaba diez años en el desempleo y por este motivo estaba nervioso, expectante, ansioso cual perro ante un plato de exquisita comida, pues la extraña oferta de trabajo prometía un eterno futuro en un cambiante e incierto futuro.&lt;br /&gt;Tras siete horas de desesperante espera, la muchacha miró al hombre, que arqueó las cejas.&lt;br /&gt;Claudia no dejaba de juguetear, nerviosa, con su flamante nuevo reloj, un dispositivo futurista desfasado y retro cuya aplicación permitía, además de conocer la hora, efectuar astrales viajes a otros tiempos y espacios pasados, como el que en estos momentos Claudia había llevado a cabo para acceder al puesto de trabajo, pues ella, en verdad, pertenecía al año tres mil cincuenta y ocho.&lt;br /&gt;El hombre, Claudio, extrajo un dispositivo portátil y, a viva voz, releyó las características de la oferta de empleo:&lt;br /&gt;-Buscamos a dos personas desempleadas, sin experiencia, con movilidad geográfica e infinita paciencia para desempeñar tareas relacionadas con el estudio de campo en un laboratorio sociológico. Se ofrece alojamiento, sustento y empleo fijo de por vida. Se requiere seriedad y compromiso en la vigilancia y gestión de una sala formada por cuatro paredes, un par de sofás una mesita, un techo y un suelo.&lt;br /&gt;En ese instante, como con una súbita comprensión, hombre y mujer se miraron. Parecían haberlo comprendido todo, y se levantaron de sus asientos. La muchacha se dirigió a la puerta.&lt;br /&gt;A.B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Final para un cuento fantástico, I.A. Ireland&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué extraño!- dijo la muchacha avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada!&lt;br /&gt;La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.&lt;br /&gt;-¡Dios mío! - dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!&lt;br /&gt;-A los dos no. a uno sólo- dijo la muchacha.&lt;br /&gt;Pasó a través de la puerta y desapareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;En esta ocasión, como ejercicio de estilo o divertimiento, me he dedicado a escribir el principio que imagino para el brillante final que escribió I.A. Ireland. Si a ti se te ocurre algún otro principio, te animo a que lo publiques como un comentario. A.B.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-725395700219901291?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/725395700219901291/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=725395700219901291' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/725395700219901291'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/725395700219901291'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2011/10/principio-para-un-cuento-fantastico.html' title='Principio para un cuento fantástico'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm3.static.flickr.com/2384/2320832639_1ba89abd29_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-7911367868052428257</id><published>2011-01-26T09:20:00.000-08:00</published><updated>2011-10-12T09:12:55.042-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento enfermedad insomnio hereditario letal familiar'/><title type='text'>Insomnio letal</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-SSK4wZk67dk/TpW8dL-yHaI/AAAAAAAADrY/p8E7w1B-yzA/s1600/paisaje%2Bmarino.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 320px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-SSK4wZk67dk/TpW8dL-yHaI/AAAAAAAADrY/p8E7w1B-yzA/s320/paisaje%2Bmarino.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5662639316106616226" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Fue el mismo año en que cumplí los quince. Creí que mi madre se había vuelto loca. Llevaba semanas protestando por su insomnio. También mi padre le echaba en cara lo inquietas que eran sus noches, cómo daba vueltas de un lado a otro, le pegaba patadas, resoplaba, encendía la luz, salía al baño y gruñía. No le hacía yo a nada de esto demasiado caso, tenía asuntos más trascendentales en mente: el examen de Matemáticas o el escote de Edurne. Fue después cuando di importancia y grabé a fuego en mi memoria esas protestas nocturnas como los albores de un final insospechado. &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;Las paredes de casa se llenaron de cuadros de paisajes marinos, de acuarelas derretidas en blanquecinos reflejos de barquitas y anocheceres de lunas llenas mal trazadas. En concreto los cuadritos se amontonaban en los ladrillos que cerraban el salón principal, de allí no escapaban. Permanecía incrédulo e impasible a cómo los cuadros empapelaban las paredes en un mosaico laberíntico donde el mar se volvía protagonista y antagonista. Aquello debería haberme sugerido que algo invisible y enfermizo se había colado en nuestras vidas, pero solo lo observaba con asombro. Mi padre consentía el imposible y yo no dejaba de preguntarme cuándo pintaba mi madre aquellas nimiedades que por su volumen, persistencia e individualidad se volvían genialidades.  &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;Soplé quince velas y tuvieron mis progrenitores que cumplir la promesa de dejarme salir con los amigos hasta las dos de la mañana los sábados. Siempre que regresaba mi madre me esperaba manchando lienzos. Pero ella no me esperaba. Descubrí que su falta de sueño la llevaba a pasar las horas inmortalizando inexistentes paisajes hasta la madrugada. Llegaba borracho y me costaba un par de horas conciliar el sueño, me levantaba cada veinte minutos a mear  cerveza o calimocho, la luz de su estudio estaba siempre encendida.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;La tomé por loca cuando los cuadros escaparon del salón y fueron invadiendo el pasillo. No eran ya barquitos de pesca, ni veleros, ni reflejos de cabañas a la orilla del mar, sino oscuros y tétricos bosques, pantanos y ciénagas paulatinamente más expresionistas, obsesivos y abstractos. Alguna noche me asomaba al estudio y la veía pegar brochazos como quien apalea un perro, con rabia y con gozo. Iba con la idea de decirle: Mamá, ven a dormir, descansa; y me mordía la lengua al verla abstraida, furiosa y obsesionada.  &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;Las veces que pregunté a papá sobre qué le pasaba me huyó siempre que pudo, hasta que dejó de poder y me dijo que sí tenía problemas para dormir y había ido al médico. Aseguraba que no era grave, pero su mirada me decía todo lo contrario. Cambió la personalidad de mamá, la falta de sueño le hacía decir barbaridades. Se despistaba y parecía dormida, pero ella en realidad nunca dormía. Lo supe después. Por fin durmió un mes antes de mi diecisiete cumpleaños, sonrió antes de cerrar los ojos. Ese año no soplé ninguna vela.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;Toda esta serie de sucesos los he mantenido ocultos hasta el año pasado. Como he explicado me preocupaban más las tetas de Edurne o el culo de Izaskun, que mi propia madre. En mi caso la muerte fue más llevadera por mi adolescencia y falta de empatía. Si acaso ver a la mujer en aquel estado me incomodaba más por egoísmo que por amor. Temía que me llamaran el hijo de la loca, que me dejara en evidencia y le diera por decir cualquier sinsentido frente a una chica o un amigo.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;Tengo treinta y cinco años, he cambiado y vuelvo a pensar en ella. No la recuerdo como una loca. Especialmente la recuerdo en mi infancia. Hace un año que no paro de pensar en ella. Hace doce meses que empecé a mirar todas sus fotos. Hace trescientos sesentaicinco días que me miro en el espejo y busco parecidos con ella, los ojos, el mentón, las aletas de la nariz, y me destroza el alma. He pasado casi toda mi vida estudiando para tener un buen futuro. Tengo una doble licenciatura y sé tres idiomas. Hace dos años conseguí un buen trabajo.  &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;Hace una semana estuve en casa de mis padres. Estuve mirando todos los cuadros del salón uno a uno. Me busqué de alguna manera en los brochazos y traté de entenderala a ella, de entenderme a mí. Llevo tiempo rememorando las voces de mis tías: Eres igualito a tu madre, tienes los mismos ojos. Estoy orgulloso de parecerme a mi madre y lo odio y lo temo. Hace un año que no duermo. Siempre me lo ocultaron, ahora sé que mi madre murió de insomnio, y que se hereda.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;Ella pintaba cuadros. Yo al principio bebía, veía películas, leía, lloraba, salía deporte. Vivo solo y es mejor. Ahora escribo. Escribiré hasta que muera. He colgado esta página en la pared frente a la puerta de entrada. Seguiré colgando las siguientes páginas de mi vida hasta llegar al salón, o hasta donde me quede. No creo que escriba tanto como ella pintó, pero tal vez las palabras me expliquen por qué ella dibujaba mares y bosques en tinieblas.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-7911367868052428257?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/7911367868052428257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=7911367868052428257' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/7911367868052428257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/7911367868052428257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2011/01/insomnio-letal.html' title='Insomnio letal'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-SSK4wZk67dk/TpW8dL-yHaI/AAAAAAAADrY/p8E7w1B-yzA/s72-c/paisaje%2Bmarino.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-4041327458237518373</id><published>2010-07-18T10:50:00.000-07:00</published><updated>2010-07-18T10:53:10.472-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda persona'/><title type='text'>Te va a pasar a ti</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te alzarás al amanecer de un día cualquiera como mañana y descubrirás junto a tu almohada un folio idéntico a éste que te anunciará que morirás mañana. Lo tomarás en broma primero, esgrimirás una mueca irónica y ácida después, y sentirás cierto canguelo cuando sentado en la taza del váter dejes la mente en blanco observando los azulejos y medites sobre el parecido que esas formas chinescas, abstractas y desenfocadas que se forman en las paredes se asemejan en exceso a los mil rostros de la muerte que se te aparecen en las noches de insomnio y duermevela entre extraños sueños inconexos. Te joderá el desayuno esta maldita nota, y mientras tragues la leche a sorbos contenidos mirarás el folio premonitorio de reojo, suspirarás, dibujarás otra sonrisa, y luego murmurarás madre mía. Te anunciará esta hoja que fallecerás de una terrible manera aún por desvelar y que el rostro de tu asesino te resultará familiar, aunque perecerás sin haber sabido reconocerlo. Tratas de tomar a guasa el asunto, de interpretarlo como una broma de mal gusto, pero guardas el papel doblado en tu bolsillo. Caminas dispuesto a cumplir tus obligaciones de entre semana y las palabras morirás mañana se te reiteran tantas veces que casi puedes oírlas, te imaginas gritándolas, susurras ¿moriré mañana? Detendrás tu caminar, observarás alrededor a todas esas personas que se te cruzan con despiadados dientes chirriantes, que te bordean con las manos en los bolsillos amenazantes, mirarás a los conductores de los coches que te mirarán detenidos en los semáforos, aguardando la oportunidad perfecta para atropellarte. Todas sus caras, todos sus ojos marrones y largas narices, todos sus mentones y orejas acechantes te resultarán familiares. Pensarás, cualquiera de éstos podría ser un asesino en serie, y yo nunca lo sabría. Pero lo descubrirás, sabrás quién de todos esos familiares desconocidos es un asesino, cuando te clave un puñal en la garganta y te vea desangrarte, pues esa será tu terrible muerte, te mirará morirte, sin que sepas cuál es su nombre. Así que no sospechas de ninguna de las personas cuyos nombres conoces, pero desconfiarás de todos esos anónimos que se multiplicarán por las calles, tendrás recelos de quienes te observen fijamente, temerás a quienes aparten la mirada y te eviten por no causar sospechas. Y pasarás el día completo irritable, irascible, asustadizo, alerta, por mucho que te repitas que lo de la nota es una tontería, una chorrada, y que hasta te imaginas quién ha sido el autor. Y llegarás a casa de noche, habiendo sobrevivido a todo un día atemorizado y pensarás que estás a salvo y fueron todo temores infundados. Te acostarás dejando el reloj y el vaso de agua en la mesita, te taparás hasta la barbilla y te sentirás a salvo bajo la manta, sonreirás pero luego se te helará la sangre, porque caerás en la cuenta de que aún no ha pasado entero el día de mañana, todavía no habrán dado las doce en el reloj cuando estés en la cama y pensarás que, precisamente, aunque has registrado todos los armarios y habitaciones de la casa antes de tumbarte, precisamente habrás olvidado mirar debajo de la cama, encenderás la luz de la mesita y verás cómo a gran velocidad se escurre un tipo que emerge del suelo, bota sobre ti y te apuñala la garganta, y morirás preguntándote de qué te suena esa cara, si era de esos que aparta la vista, o de esos otros que te clavaba las pupilas marrones al cruzarte frente a frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Este relato nació como un experimento: construir un cuento de terror en segunda persona y, sobre todo, en futuro. El resultado del experimento lo cierto es que me ha dejado bastante satisfecho, no sé a ti.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-4041327458237518373?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/4041327458237518373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=4041327458237518373' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/4041327458237518373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/4041327458237518373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2010/07/te-va-pasar-ti.html' title='Te va a pasar a ti'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-6655846591313476048</id><published>2009-11-26T10:22:00.000-08:00</published><updated>2009-11-26T10:25:47.418-08:00</updated><title type='text'>Eterno diálogo de él y ella</title><content type='html'>Él:&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Para qué diantres me quieres si te ignoro la mayoría del tiempo y el poco tiempo que dedico a mirarte o a hablarte, lo centro en humillarte y minusvalorarte? ¿A qué vienen tus miradas enamoradas, si te devuelvo canallas risotadas? ¿Por qué demonios te me declaras tu amor, si yo voceo y te declaro profundo odio y repulsión?&lt;br /&gt;Ella:&lt;br /&gt;Porque ni ahora, ni nunca, ni siempre, ni tal vez, ni más tarde, podré jamás evitar amarte hasta desangrarme llorando borbotones de sangre podrida porque tú me ignoras... Para poder seguir viviendo y muriendo en la desesperanza de mirarte, desearte y no poder besar tus ojos, ni tus manos, ni tus puños. Que te quiero hasta en los silencios y desprecios, que te amo hasta las miradas desdeñosas, y que seré tuya también cuando no me ames, tanto o así si me odias, más aún si me rechazas, y sobre todo en tus silencios y repulsas, pues este amor es inquebrantable mientras perdures, también si me rechazas para ir con otra.&lt;br /&gt;Él:&lt;br /&gt;Tan ciego he estado que ni había reparado en que no eres fea, ni desagradable, ni desagradecida ni amargada, sino que eres bonita bajo esos grasientos mechones. Que tu mirada no es estrabiada, ni mustia, ni yerma, sino tímida y enamorada. Porque veía odio y desprecio en tu amor y ahora veo tanto anhelo, pasión, y entrega sin condición, que hasta creo que siento un incipiente amor.&lt;br /&gt;Ella:&lt;br /&gt;¿Me quieres? Pues porque me quieres yo te odio.&lt;/div&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;a href="http://relatosabelbri.blogspot.com/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-6655846591313476048?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/6655846591313476048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=6655846591313476048' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/6655846591313476048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/6655846591313476048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2009/11/eterno-dialogo-de-el-y-ella.html' title='Eterno diálogo de él y ella'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-2048901260469816256</id><published>2009-06-02T08:14:00.000-07:00</published><updated>2009-06-18T08:13:32.928-07:00</updated><title type='text'>Temblor de piernas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como alambres retorcidos las piernecillas le colgaban temblorosas sobre el vacío. Las curiosas pupilas se asomaban al borde del párpado y se deleitaban en el horrendo amasijo de escombros, muebles, azulejos y muertos enroscados aleatoriamente en torno al agujero que se lo había zampado todo. El primer meneo lo había atribuido a los vecinos que saltaban con cada gol del Barça, tambaleando hasta las lámparas. Con el segundo temblor se le disiparon las dudas de que se trataba de un seísmo. Ramón se había cerciorado de que las ruedecillas de su silla estaban firmemente asentadas en las baldosas, más le inquietaba en cambio lo endeble del suelo que se había quedado sin cimientos. Su fachada se veía a la distancia como el número 13 de la Rue Percebe. Había comprobado cómo a lo lejos unos cuantos se habían agrupado mirándole curiosos por su inestable posición, incluso había detectado en ellos sonrisas, apuestas, y la mofa, sobre cuál sería su destino. El propio Ramón era cada vez más pesimista en torno a su devenir, el acceso parecía imposible para cualquier grúa, dado el estado del suelo y los escombros, y se preguntaba cuánto podría mantenerse en esa posición. Atardecía y nada parecía variar, salvo su disposición. Ramón había asimilado plenamente la idea de su inminente y más que probable muerte ante un buen número de espectadores. En estos instantes inclinaba su cuerpo hacia el suelo, estirando la mano y los dedos, no para tratar de ubicarse en suelo firme, sino para alcanzar un folio. Las ruedecillas de la silla avanzaron dos centímetros más hacia su muerte, pero se mostró Ramón satisfecho de haber logrado el ansiado folio. Sacó un bolígrafo del bolsillo y apoyado en el muslo escribió con una inspiración casi divina. Todos los sábados por la mañana había escrito Ramón una carta al director a una publicación diferente cada vez, cambiando en cada una su firma y su dirección de correo. En ellas vertía toda la mala uva que le corroía por los muchos años de contemplar los vicios de la sociedad humana, la sinvergonzonería de la clase política, de los funcionarios, de los empresarios, de los vagos obreros, de los rateros, de los banqueros y maestros y de todo hijo de vecino en general. Sus cartas habían sido siempre de una precisión, una mordacidad y una crueldad tal, que nunca un periódico había rechazado publicarlas. Con ellas había configurado todo un álbum de recortes de diario que secretamente guardaba. Esta vez en cambio había escrito una carta diferente, un texto que tenía definido en la mente desde hacía años. Hasta ahora siempre sus opiniones habían sido destructivas, hirientes, demoledoras. Esta en cambio estaba llamada a cerrar un ciclo. Por primera vez ofrecía soluciones a los problemas, abría una puerta a la esperanza, al optimismo, a la confianza en la condición humana, y estaba escribiendo con tal inspiración y acierto de vocabulario que le sorprendía, siendo además la situación tan crítica como la suya. Una vez finalizado el texto derramó una lágrima, orgulloso. No habría en la historia testamento más digno y memorable. Firmó con su nombre entero por vez primera y plegó la hoja dando origen a un perfecto avión de papel que lanzó aprovechando una brisa de levante. El avioncillo planeó juguetón entre la destrucción y las ruinas hasta posarse a los pies de un simpático niño rubio. El pequeño tomó el folio, lo desplegó y lo leyó. Ahí está mi eternidad, mi gran historia, pensó Ramón. De pronto el niño mostró una sonrisa amplia, estrujó el papel hasta formar una pelota que pateó brevemente. Luego se cansó de ella y la dejó en los escombros, condenada al olvido, a la destrucción. Ramón intentó llamar su atención, gritarle, se abalanzó al frente intentando agarrar al lejano niño, trataba de obligarle a coger de nuevo el papel, no podía dejarlo ahí. Los curiosos le vieron caer al vacío. Uno de ellos sonrió y le dijo al otro, “Yo gano, al final se ha suicidado”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-2048901260469816256?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/2048901260469816256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=2048901260469816256' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/2048901260469816256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/2048901260469816256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2009/06/temblor-de-piernas.html' title='Temblor de piernas'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-4748515174522613324</id><published>2009-05-28T10:30:00.001-07:00</published><updated>2009-05-28T10:30:53.812-07:00</updated><title type='text'>LA MIRILLA</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Tras la muerte de mi tío Emilio adquirí diez libretas cuadriculadas que le habían servido de diarios en sus 47 años de agorafóbica vida. Me han cabido en este folio los pocos acontecimientos memorables de sus tímidos diarios&lt;/i&gt;: &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;6 junio de 1970&lt;/b&gt;: Rosa llevaba mochetes para ir al colegio, la prefiero con el pelo suelto. Ya no la envidio porque pueda jugar con otros niños. Envidio a los otros niños que pueden jugar con ella. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;9 de septiembre de 1971:&lt;/b&gt; Han vuelto de la playa papá y Ulises. Papá ha gritado a mamá. No echo de menos la playa. Hace ya tres años, me lo ha dicho mamá, que no salgo de casa. Tengo un recuerdo borroso del agua salada, la arena y el sol. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;10 de enero de 1973:&lt;/b&gt; Esta mañana me caí de culo del taburete. Papá vino de improviso. Ha descubierto mi afición y me ha dicho que es horrible, que soy cotilla y un espía. He pasado el día llorando. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;31 de marzo de 1973: &lt;/b&gt;Rosa se ha quedado parada un momento mirando mi puerta. Me he puesto nervioso, a lo mejor podría verme. Sus ojos son verde oliva. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;24 de agosto de 1974&lt;/b&gt;. Mamá nos sentó en la cama para decirnos que papá no regresará. Asegura que se ha ido al extranjero. Ulises me ha dado un puñetazo, porque dice que es mi culpa que papá se haya largado. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;2 de septiembre de 1974&lt;/b&gt;. Rosa ha venido a casa con su madre. Ellas hablaron en el salón un buen rato. Yo enseñé a Rosa mis libros y tebeos. Le pregunté por el colegio y se ha pasado horas hablándome de sus aventuras y sus amigas. No podía dejar de mirarla. No le he contado por qué nunca salgo de casa, ella tampoco se ha atrevido a preguntarlo. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;5 de septiembre de 1975&lt;/b&gt;. Rosa se ha acercado a mi puerta y la ha besado. Me he pegado tanto a la madera que he olido sus labios. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;10 de noviembre de 1975&lt;/b&gt;. Mamá me ha contado que la madre de Rosa se ha ido con sus dos hijas. Se ha divorciado. Rosa no se ha despedido. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;5 de marzo de 1985&lt;/b&gt;. Ulises se casó ayer. Con cierto orgullo y alegría le vi irse trajeado a la iglesia. No parecía decepcionado porque yo no haya ido a su boda. Mamá sí ha estado triste, he reconocido cómo se le escapaba una lágrima de amargura. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;6 de abril de 1989.&lt;/b&gt; Esta mañana creí que mamá había madrugado para ir a caminar. Dos horas después he entrado a su habitación y estaba dormida, sin vida. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;7 de abril de 1989.&lt;/b&gt; Todos me han odiado por no ir al entierro de mamá. Sólo ella lo hubiera entendido. Hasta papá ha venido. Vino porque mamá ya no puede echarle nada en cara. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;10 de abril de 1989.&lt;/b&gt; María, mi cuñada, me ha hablado casi dos horas, me ha convencido para que la deje echarme una mano, traerme comida. Ulises tuvo suerte con ella, también yo. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;19 de febrero de 1990.&lt;/b&gt; He visto a un desconocido con una escopeta subir las escaleras hasta el ático. Han sonado cinco tiros y gritos, y el tipo ha bajado con salpicaduras de sangre en la cara. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;21 de febrero 1990&lt;/b&gt;. Me ha visitado una desconocida, una mujer mayor. Me ha dado las gracias por llamar a la ambulancia, esa gente llegó a tiempo y salvó la vida de su hija, no la de su yerno. El que disparó fue un moroso borracho. No he sido muy amable con la mujer. Nadie lo sabe, pero me sé responsable de la muerte de ese hombre. Debería haber llamado a la policía en cuanto vi al tipo subir armado. Al menos debí salir a protegerles. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;30 de enero de 1995.&lt;/b&gt; Una niña igual a Rosa ha subido corriendo las escaleras. Luego ha llegado su madre. Era ella, era Rosa. Se ha quedado mirando mi puerta, sonriente. ¿Me habrá oído respirar? Ha tocado el timbre, he temblado, he llegado a rozar la manivela, pero no he podido abrir. Estaba preciosa. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;19 de diciembre de 2000.&lt;/b&gt; Cada día me cuesta más levantarme de la cama. María insiste en que me quede acostado, mi salud no es la que era. De todas maneras queda poca gente que transite por la escalera. &lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;20 de marzo de 2001.&lt;/b&gt; Llevo un mes sin levantarme, pronto saldré de casa al fin. De momento paso los días releyendo las páginas de estos diarios, recuerdo cada paso de cada persona en esa escalera. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Esa es la última anotación.&lt;/i&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El entierro de mi tío Emilio ha sido íntimo y breve. Me intrigó en su funeral una bella mujer que le lloró desconsolada, deduzco que era la tal Rosa.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-4748515174522613324?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/4748515174522613324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=4748515174522613324' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/4748515174522613324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/4748515174522613324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2009/05/la-mirilla.html' title='LA MIRILLA'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-6222447028724718634</id><published>2008-12-17T07:46:00.001-08:00</published><updated>2008-12-17T08:12:05.729-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yamakashi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='parkour'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='deporte de riesgo'/><title type='text'>Nuestras caídas y levantares</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/SUkfepc8EQI/AAAAAAAABg4/IXtQhtRghTw/s1600-h/parkour+pilot.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 270px; height: 245px;" src="http://2.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/SUkfepc8EQI/AAAAAAAABg4/IXtQhtRghTw/s320/parkour+pilot.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280786649452384514" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En nuestro primer encuentro Alicia vio más de mí de lo que yo hubiera deseado. Vio una parte de mi interior. No estoy hablando en sentido metafórico, vio mi peroné asomando blanquecino y rojizo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sucedió a las tres de la madrugada, cuando preparaba un salto desde un balcón de un entresuelo al que había trepado, hasta el balcón de enfrente, con el objetivo de colgarme con las manos. Fallé por muy poco. Mis manos se cerraron en el aire, a unos centímetros del objetivo, no atrapando nada más que a ellas mismas.&lt;br /&gt;No pude rectificar la caída ni protegerme con los brazos, desequilibrado terminé rompiéndome. El sonido del golpe y mis gritos de dolor despertaron a una buena vecina anciana que llamó a la ambulancia, de la cual descendió una angelical Alicia.&lt;br /&gt;Hablamos mientras me atendía, para distraerme del dolor sé ahora, y mientras me trasladaban al hospital. Me tomó por adolescente primero, y se sorprendió y decepcionó después cuando le confesé que cuento 24 años, uno más que ella.&lt;br /&gt;Intenté convencerla de que no era yo un vándalo, un gamberro, ni un vago que miraba pasar los días, pero me faltó tiempo para hacerlo en el camino que lleva al Hospital. La convencí sin embargo para que me confesara cual era su bar de copas habitual, en donde la sorprendí el sábado en la noche con muletas y escayola.&lt;br /&gt;Se dejó obligar a tomar un mojito en la barra, a solas, rodeados de sudados escupidores de humo y saliva, no era ese mi hábitat natural, me excusé para que entendiera mi timidez. Al hacer uso de su turno de palabra me reprendió por no estarme en casita calentito reposando. La causa de mi temeridad merece la pena, le expliqué, pareces acostumbrado a temeridades, respondió Alicia.&lt;br /&gt;Tozudo y concienciado de que merecía el esfuerzo, en quince minutos de monólogo le detallé que no hice yo aquel arriesgado salto por ser un ladrón, ni un loco, ni un descerebrado, ni por ir drogado ni mamado; sino por entender el parkour como una forma de vida. Comencé en ello sin saber que esta historia tenía nombre. Saltaba los escalones de mi edificio primero de tres en tres y luego de diez en diez. Aprendí a rodar por el suelo, a caminar con las manos y hacer volteretas por mi cuenta y riesgo. Luego lo olvidé y me dejé llevar unos años por la vida que supuestamente debemos llevar, arrastrado por el río de sacarme el bachillerato, aprobar una carrera inútil y luego no encontrar trabajo. Fue estando en el paro que descubrí en uno mis continuos paseos a un grupito de adolescentes despeinados que saltaban bancos y corrían sobre coches y farolas. Me reencontré, descubrí que aquellos botes de mi infancia tenían un sentido. Vi la ciudad de otra manera. Los bancos, edificios, farolas, papeleras, bordillos, rampas, escaleras, paredes, barandillas. Yo soy un animal y éste es mi bosque. Los instintos nos llevan a interaccionar con el medio, a apoderarnos de él. Interactuar, saltar, hacer acrobacias entorno a la ciudad, es una forma de entender el medio como un complemento nuestro, una rebeldía contra la pasividad, el dejarse subir con ascensores, el arrastrarse por las multitudes caminantes, el cruzar por pasos de peatones, el ir en coche o en bus, el no ser niño sino adulto aburrido. Esto no es vandalismo, sino deporte y filosofía, se trata de superar obstáculos, de ir en línea recta sin que nada se te interponga, y entretanto mejoro mi cuerpo, me entreno, busco el equilibrio, la perfección de los movimientos, el dinamismo frente al inmovilismo, la estética y la belleza con cada salto y acrobacia, y sobre todo, busco estar vivo, divertirme, y dejar la pena y el sedentarismo para cuando esté muerto.&lt;br /&gt;Abrumada por todo este discurso, me preguntó sobre lo último, y si tanto necesitas la actividad ¿qué vas a hacer con la pierna rota? ¿no te aburrirás? De momento estoy aquí contigo, sonríe, pero además sigo entrenando y haciendo ejercicio con los brazos y la otra pierna.&lt;br /&gt;Quiso ver lo que ella llamaba mi arte (no lo entiendo yo como arte sino como vida), le dije que difícilmente podría mostrarle algo en mis circunstancias, y recordé luego que me había grabado en video en dos o tres ocasiones por tal de ver yo mismo cómo progresaban mis movimientos. Creyó que se trataba de una estrategia para conducirla a mi casa, y me pidió que le diera alguna dirección web para verlos. Le expliqué que no me había grabado a mí mismo para exhibirlo públicamente en Internet, por ello entrenaba de noche, cuando nadie miraba. Pareció creerme, me salen mejor las verdades que las mentiras, y me acompañó a casa. Buena parte del paseo que pasé apoyado en su hombro, oliendo su cabello y apoderándome de su calor corporal, contesté a todo lo que le inquietaba sobre mí. ¿De qué vives? Mi padre fue un empresario de gran fortuna que murió junto a mi madre hace cinco años en un accidente de avión y me dejó una gran herencia de la que puedo vivir sin trabajar. ¿Qué estudiaste? Filosofía. ¿Tienes novia? Tuve una, a los trece años, me dejó por otro chico más feo sólo porque él tenía el pelo largo, ya no me enamoré más. ¿Tienes coche? Bicicleta, gasto muy poco, y contamino aún menos. ¿Por qué no te has interesado por mi vida, no sabes nada de mí? No necesito preguntarte, me contarás lo que quieras contarme, aunque si lo deseas te puedo preguntar. Ya sé todo lo que necesito sobre ti, me basta con mirarte, eres un libro abierto, por eso me enamoré desde que te vi. ¿Sólo porque soy guapa? No, por algo distinto, por cómo miras a la gente, por cómo hablas, y por la sinceridad de tus sonrisas.&lt;br /&gt;Asombrada por los movimientos que vio en mi ordenador, mi hizo creer en mi filosofía de vida, en que mis acrobacias tienen un sentido, y mis saltos una proyección más allá de mí mismo. Me negó esa noche un beso, y también otras muchas noches. A cambio me dejó abrazarme a ella en múltiples paseos, y me ayudó en mi rehabilitación.&lt;br /&gt;Pasaron meses, al fin se curó mi escuálida pierna, y al fin accedió Alicia a besarme y mostrarme tal cual es su cuerpo. Le gustó mi filosofía, mi vida, y quiso ponerse en forma conmigo. Nos escapábamos en las madrugadas heladas y corríamos a lugares ninguneados, a parques olvidados, y almacenes exiliados. Aprendió rápido algunos de mis movimientos básicos, trataba yo de prevenirla, pero quería ir más rápida que su cuerpo en su evolución.&lt;br /&gt;Fue por este motivo que en un fatídico salto de 360 grados el equilibrio se le fue y la cabeza se le estampó contra el suelo abriéndose cual melón partido. Me arrodillé ante ella viéndola con la mirada vacía, los ojos en blanco y los cabellos enredados en el rojo charco, viendo su interior. No sabía yo qué me pasaba en los ojos, no podía parar de llorarla, no recordaba ya cómo era aquello de soltar mares de lágrimas, no había sollozado nunca ni por mis padres. Pero esta vez era como verme morir a mí mismo, veía morirse a quien me había completado, quien me había hecho real, la única persona que había comprendido que no era yo de ninguna tribu urbana, ni ningún perdedor de minutos y horas, la única que me había mirado tal cual y aún así me había querido, era yo quien se moría.&lt;br /&gt;Mis lágrimas se derramaban por su cráneo partido y la cortina de lloro me dejó ver turbiamente cómo la mente, el corazón, el alma, o el entendimiento me jugaban una mala pasada, mostrándome un milagro. Los sesos, huesos, pieles y borbotones rojizos esparcidos, todo ello humedecido, encharcado en mis lágrimas, se reunía cual tribu de hormigas en torno a un pedazo de pan tierno, formando una única masa compacta y recomponiendo la cabeza de mi querida Alicia, cuyos ojos recobraron la vida y clavaron en mis ojeras llorosas. La abracé, alegre, feliz, incrédulo.&lt;br /&gt;Todavía hoy guardo un resquicio de duda acerca de nuestro secreto milagro, y me reservo para los adentros el temor de que cualquier día me comuniquen que estoy loco y Alicia no existe, o que fue todo un sueño, o que nunca murió y me imaginé toda aquella sangre; de cualquiera de las maneras disfruto de nuestros días y sé que tengo motivos para mantenerme optimista, para esperar un milagro, incluso en los momentos más difíciles y terribles.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-6222447028724718634?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/6222447028724718634/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=6222447028724718634' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/6222447028724718634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/6222447028724718634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/12/nuestras-caidas-y-levantares.html' title='Nuestras caídas y levantares'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/SUkfepc8EQI/AAAAAAAABg4/IXtQhtRghTw/s72-c/parkour+pilot.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-362710318262907201</id><published>2008-12-02T03:07:00.000-08:00</published><updated>2008-12-02T04:14:15.920-08:00</updated><title type='text'>La última foto</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La última foto que tenemos juntas nos la hizo papá el día que murió y tu no parabas de llorar de camino al hospital. Hoy son las doce de la noche y en el momento en que te escribo esta carta estreno mi mayoría de edad. Tengo dieciocho años y me he pasado la noche mirando la última foto en que salimos las dos, solas, y me abrazas. Casi no nos reconozco, me parece que son otras dos personas, felices, como si nosotras nunca lo hubiéramos sido. Recuerdo casi todas las pequeñeces importantes de mi infancia pero no logro recrear en mi mente cómo era aquello de reír constantemente y sentirme feliz. Te he metido la foto dentro del sobre, está un poco descolorida, de manoseada. Debió de ser la foto número mil que papá nos hizo, hacía sólo unas semanas que se había comprado la polaroid que todavía guardo, y nos sacaba todos los fines de semana, buscaba cualquier excusa para eternizarnos a nosotras, o a cualquier paloma o bichejo que se le cruzaba. Te he escrito hasta ahora muchas cartas, aunque nunca te había enviado ninguna, quería tus respuestas al mismo tiempo que las temía, por eso no te envíe ninguna. Ahora ya no busco respuestas, ya no me importan, sé que a veces la vida es así de absurda. Papá murió, y nada más, murió por un absurdo designio, digo que murió, pienso que murió, pienso que ya no existe y nada más, y no me digo ya que lo mataste. ¿El olvido es el perdón? No, el olvido es el olvido, ante el olvido desaparece todo lo que ha pasado, y no queda nada que perdonar, no hay perdón por tanto. No he olvidado cómo murió, no ha desaparecido de mi mente la cara de papá muerto en el asiento trasero del coche mientras nos conducías con los ojos empapados al hospital. Ese rostro descompuesto, con el labio colgando inerte hasta la barbilla, nada tenía que ver con el de felices ojos que se escondía tras la polaroid mientras nos disparaba el flash, que poco se parecía esa mirada a la que presencié en sus pupilas instantes antes de que le pasaras por encima con el todoterreno que hasta entonces nunca habías conducido y le partieras el cuello. No me importa ya lo que pudiera pasar por tu cabeza para que le arrollaras de esa manera, eras una adolescente a quien nunca ninguno supimos comprender, ya no lo intento. Admiro el valor que tuviste para llevarnos a tus diecisiete años al hospital con el mismo coche que acabó con papá.&lt;br /&gt;He sabido esta semana que tal vez este año sea el último que pases privada de libertad. Sigues siendo para mí una hermana y espero que nos reencontremos pronto y nos hagamos una nueva fotografía. No importa que para mamá ya no seas su hija, sueño con verte pronto, no tendrás que darme explicaciones, no quiero respuestas, sólo recuperarte. Tampoco me pidas tú el olvido, como te he dicho, no creo en el olvido, creo en ti sin embargo, en que has pagado, has pensado, has enfermado y te has sanado, creo en el perdón, creo en que las personas se equivocan y aprenden, cambian, evolucionan, mejoran, creo en ti, y creo en que algún día llegues a perdonarte. Tu hermana. Siempre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-362710318262907201?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/362710318262907201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=362710318262907201' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/362710318262907201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/362710318262907201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/12/la-ltima-foto.html' title='La última foto'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-454401563708539740</id><published>2008-10-23T22:33:00.000-07:00</published><updated>2008-10-23T22:36:14.171-07:00</updated><title type='text'>Devoradora de objetos</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapelayout ext="edit"&gt;   &lt;o:idmap ext="edit" data="1"&gt;  &lt;/o:shapelayout&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Los está matando a todos! Los está borrando, los está haciendo desaparecer. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Casi ni nos hemos enterado, y ya quedan muy pocos. Ya casi nadie lee libros, nadie los mima, ni almacena, ni regala, están en extinción. Se acabó la gente que olía la tinta de los periódicos y se lamía las puntas de los dedos para pasar la página. No hay adolescentes que desembalen con ansia los vinilos ni limpien con esmero la aguja del tocadiscos por tal de no rallar a los Rolling. No vibran ya los dados en la mano mientras el jugador mentaliza un número, lo reza, y luego los oye rebotar sobre la mesa. Ya no se sorprenden los niños ni envidian a los adultos cuando barajan las cartas, ni estos segundos se emocionan al sacar de un cajón los naipes y oler el polvo que se ha hecho parte de ellos. En los bolsillos ya solo hay manos, nadie guarda monedas, ni billetes, ni los coleccionan en cajas de lata, que ya tampoco existen. ¿Qué fue de las canicas y de las peonzas? Dejaron hace mucho tiempo de pintar figuritas de guerreros que compartirían después con los amigos representando batallas y aventuras sobre el tablero. Desconocen el tacto de una raqueta y no logran imaginar cómo sonaba una pelota al chutarla con el empeine, ni a qué olía el césped cuando lo mordían en una caída. Desaparecieron los álbumes de fotos y los carretes y los cuartos oscuros. Se comió los lápices de colores, las pinturas, los pinceles y los dibujos colgados en las neveras. Ya casi nada puede tocarse, y los objetos que restan, carecen de artesanía y afecto. Sólo quedan herramientas tecnológicas, de plástico y metal. Ella devoró todas las cosas, se comió su esencia, su alma, y nos devolvió reconstrucciones inertes de imágenes y sonidos con las que nosotros, idiotas, quedamos hipnotizados. Pero ya no somos felices, ni sabemos sonreír. Cuando atrapó en sus redes digitales las almas de todas las cosas, también robó una parte fundamental de nosotros.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-454401563708539740?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/454401563708539740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=454401563708539740' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/454401563708539740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/454401563708539740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/10/devoradora-de-objetos.html' title='Devoradora de objetos'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-868510164799305887</id><published>2008-09-18T02:41:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T11:00:53.089-07:00</updated><title type='text'>Cuento de amor con detalles</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Suele decirse que son más detallistas mujeres que hombres. Ha de ser porque éstas percatan de inmediato detalles como que alguien cambie de peinado o de color de gafas, mientras eso mismo puede pasar desapercibido a un hombre. No obstante, también entre las mujeres las hay que son más meticulosas que otras. Entre este tipo de personas más amantes del detalle, hay unas pocas tan observadoras que leen impulsivamente libros de crucigramas, sudokus, y jeroglíficos que resuelven como quien se ata los cordones del zapato, pero disfrutando y sonriendo a cada lazo, causando estupor entre el resto de mortales. Hay precisamente un pequeño grupo de sujetos escogidos que además de cumplir las anteriores capacidades citadas, ostentan, y esto está relacionado con lo anterior, una curiosidad innata, difícilmente saciable, que bordea la linea entre la curiosidad y lo llamado cotilleo. No se trata sin embargo de personas cotillas, sino hambrientas de conocimiento cuyo único pecado es la necesidad de alimentarse. Explicamos todo esto para ayudar a comprender mejor los hechos que acontecieron a una buena cajera a quien sus padres pusieron como nombre Teodora, aunque era conocida por todos como Teo, así que en adelante así la llamaremos. Sin embargo no fue Teo quien dio inicio a estos hechos, sino una tal Rosario. No era Rosario una mujer en exceso meticulosa, pero en cambio sí era considerada por muchos como una cotilla, o una maruja, injustamente, creía ella, sólo porque viera todos los programas del corazón que programasen, comprara revistas los jueves, y le gustase hablar con todoquisqui sobre cuestiones personales, que son las que ella creía interesantes, sólo por eso no iba a ser ella una cotilla, o una chismosa. Más bien le sucedía que no siendo muy observadora ni sagaz, escuchaba a veces cosas a medias y luego las contaba tal luas las comprendía, y a veces no tenía aquello que decía mucho que ver con lo que en inicio sucedía, lo cual le valió la fama de falsear ciertos cotilleos. Así, estaba Rosario fregando de mañana una parte del supermercado un lunes, cuando se percató de que en la zona de las taquillas de consigna, donde los compradores dejan bolsos y enseres antes de entrar al supermercado, había una que permanecía cerrada con llave. Y pensó que aunque la hubiera visto ese día, podría haber estado así la casa todo el fin de semana. Se calló aquello y observó la caja los tres días siguientes, que permanecía cerrada. El miércoles tras observar que sólo aquella caja, la número 37, permanecía cerrada, pensó que debía decir algo. Mientras recogía sus cosas y se ponía ropa de calle, ya el resto de empleados del super empezaban a tomar sus puestos, cajeras, reponedores, encargados, carniceros..., y ella se topó con Teo y se detuvo a charlar un instante que duró exactamente diez minutos. En ese instante le comentó lo de la taquilla, y de cuanto hablaron fue este dato el que más intrigó a Teo, quien le dijo que se lo comentaría a un superior.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Toda la mañana la pasó Teo dándole vueltas a la caja 37 en su cabeza. ¿Quién podría haber guardado algo en la consigna y haberlo olvidado? Seguramente se trataría de algo insginificante, como una bolsa de la compra de una frutería, o una barra de pan, que alguien no echó en falta hasta llegar a casa y luego no supo dónde se hallaba. Pero sabía Teo que al dejar un euro en consigna para cerrar la puerta, el usuario se queda una llave con el número de la caja, y allí no estaba la llave, por tanto debería tenerla el usuario, y eso significaba que quien fuera sabía que se había dejado algo en esa consigna. No podía ser un despiste. A no ser que el usuario hubiera perdido la llave en la calle, que se le hubiera caido del bolsillo. También podría ser alguien de fuera de la ciudad, que estuviera de paso, y que cuando recordara haber dejado algo allí le hubiese parecido tan insignificante como para no querer volver. Se planteaba todas las posibilidades, y era imposible descartar las suficientes como para deducir los motivos y lo que habría dentro. Era un acertijo indescifrable esta vez, salvo que se abriese la puerta. Tenía que abrir la puerta, ¿y si alguien se había dejado allí algo importante que no pdía recuperar porque no recuerda dónde está? Además había que abrirla también porque desde el punto de vista de la empresa no podía dejarse aquella caja cerrada. Habían esperado varios días esperando que alguien lo recogiera, ella había pasado un día entero girando el cuello atrás para observar si alguien accedía a la caja número 37, y nadie lo había hecho, por tanto si la empresa abría la caja, no podría considerarse violar la intimidad de nadie. Había que decírselo a un encargado. Así lo hizo, y procuró estar delante cuando el encargado abrió la misma con una llave de repuesto, expectacte observó cómo su jefe sacaba un paquete perfectamente envuelto. La miró austado, ¿y si es una bomba? Le preguntó, ¿quién podría interés en dejarnos una bomba? Le contestó con una pregunta Teo. El paranoico, o precavido, encargado había visto demasiadas noticias sobre terrorismo y atentados, y quiso llamar a la Policía. Antes de darle tiempo a hacerlo Teo se hizo con el paquete, sabía que en esa ciudad ni si quiera había brigadas expertas en explosivos, tendrían que llamar a expertos, enviarlo a Madrid, hacer analizar el paquete, y ella jamás sabría qué había dentro. Eso no podía consentirlo Teo. Entre las protestas de su jefe abrió el paquete y desveló su contenido, que no era otra cosa que un libro. El jefe incluso había cerrado los ojos asustado, al comprobar que era un libro lo cogió, lo examinó, no ponía nada del propietario. Decepcionado lo tendió hacia Teo diciendo ¿te gusta leer? Me encanta, mintió ella, pues no había leído nunca, tras acabar el instituto, una novela, o un libro de narrativa, entero, más allá de los libros de sudokus y acertijos.&lt;br /&gt;Encantada se llevó el libro a casa, y también el paquete en que había estado envuelto. Tenía que ser capaz de averiguar quién era su dueño, algún dato tenía que haber por alguna parte. Había sido envuelto de forma austera, como para enviar por correo, no como para un regalo. Iba en un paquete cubierto con precinto, como para dificultar la labor a los husmeadores. Ningún nombre, ni dirección, ni matasellos por ninguna parte. Hizo una fotografía mental, recordó cómo estaba envuelto, y no vio ningún hueco en donde escribir una dirección de correo, por lo que no podía tratarse de un libro envuelto para enviar por correo, ni tampoco para regalar (no era papel de regalo). Así cobró fuerza la teoría de que aquel paquete hubiese sido abandonado voluntariamente en la caja 37 y no se tratara de un despiste.&lt;br /&gt;¿Qué podría pretender quien dejó allí el libro?&lt;br /&gt;En casa Teo analizó el libro a fondo, lo hojeó, lo volteó, buscó alguna carta, alguna señal, alguna pista, y no había nada. Tendría que leerlo, se resignó, por si daba con alguna pista. El libro era un viejo tomo titulado &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El final de Norma&lt;/span&gt;, firmado por Pedro Antonio de Alarcón. Pese a que la edición era de hacía 20 años, el original había sido escrito en el siglo XIX. Si alguna literatura hubiera interesado a Teo, no iba a ser aquella tan antigua, pensaba Teo resignada a tener que leerlo. La obra, que comenzaba hablando de un violinista, apenas interesaba  a Teo, aunque admitía que estaba tan bien escrita que algunos pensamientos le tocaron la sensibilidad, como aquella metáfora entre sueño y muerte: "el          sueño, hermano menor de la infalible muerte".&lt;br /&gt;Sin embargo terminó de leer la obra desorientada, decepcionada por no haber dado con ninguna respuesta a sus interrogantes. Y su anhelada explicación llegó como llegan a veces las cosas importantes, de manera casual, involuntaria. Había dejado Teo el libro, rendida, sobre la mesita entre los sofas, y se hallaba plantada frente a la tabla de planchar cuando se le escurrieron unas bragas hasta el suelo. Fue tras ellas y al alzarse leyó una vez más el título de la portada del libro &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El final de Norma&lt;/span&gt;. Leyó el título como cuando leía jeroglíficos y acertijos, y dijo en voz alta El final de Norma es la "a" y la "a" es la primera letra de nuestro alfabeto, es el principio. Por tanto la respuesta, si es que esto es un acertijo, está en el principio. Ansiosa se fue  hacia el libro, arrodillada aún y con las bragas limpias arrugadas entre sus dedos. Buscó la primera página, nada susceptible de contener una clave había allí, por mucho que lo leyó en todos los sentidos y direcciones posible. Y pensó que no es el principio la primera página, sino la portada. La palpó y manoseó, y encontró una grieta entre plástico y cartón, abrió la cubierta, metió sus uñas y extrajo algo duro y plastificado, aunque muy fino. Era un disco compacto sin nada escrito.&lt;br /&gt;Lo revisó y se maldijo por no contar ella con ordenador, y pensó que tal vez fuera un disco musical. Sin suerte lo probó en su equipo de música y luego  se resignó a tener que llevarlo a algún ordenador. Esa misma tarde salió a un cybercafé, pagó una hora de conexión a Internet por anticipado, previendo que podría contener algún otro mensaje oculto el cd. Excitada como estaba, ansiosa por llegar al final del enigma, se le escurrió el disco hasta tres veces de entre los dedos antes de introducirlo en la computadora. Abrió el único documento existente en el disco, era archivo de texto, pero al abrirlo descubrió que  estaba en blanco.&lt;br /&gt;Pasó diez minutos observando la pantalla blanca  y preguntándose que querría decir nadie grabando en un disco un archivo en blanco. Quinceañeros y ciberseductoras cincuentonas pasaban a sus  espaldas y dedicaban intrigadas miradas a su blanca pantalla y sus ojos penetrados en la luz, absortos. Se le ocurrió trastear con el ratón cuando ya casi estaba desesperada y no hallaba respuesta en el blanco, y con el puntero señaló las lineas en blanco de la página. Al hacerlo iba amaneciendo una nerviosa sonrisa en el gesto de Teo, al subrayar esas líneas con el cursos descubrió unos caracteres ocultos, habían sido escritos en color blanco sobre fondo blanco y habían permanecido por tanto desapercibidas.&lt;br /&gt;Sin embargo no eran letras del alfabeto occidental, sino que se trataba  de extraños símbolos: aviones, flechas, círculos, bolas de billar... ¿qué significaba?&lt;br /&gt;Esta incógnita que hubiera resultado sencilla para cualquier persona habituada a trabajar con ordenadores y procesadores de texto, resultó costosa en su resolución para Teo, así tuvo que pagar una hora más por utilizar Internet, aunque ella sólo requería la utilización de la computadora, sin necesidad de conexión, convencida de que  las respuestas debían estar en su mente. Así al fin se le ocurrió algo tan sencillo como cambiar el tipo de fuente de aquellos símbolos, utilizó la habitual taims niu roman en color negro y descubrió un breve mensaje oculto:&lt;br /&gt;"Si deseas quererme, encuentrame cuando estés plena, mira a la tierra desde sus más negras aguas".&lt;br /&gt;Se le iba el corazón del pecho, se acercaba a la resolución. Sus sospechas habían sido ciertas, alguien habíadejado a propósito el libro en la caja 37, alguien había escondido ese cd con la frase oculta para que otra persona la hallara.  Teo pensaba que nadie más que ella se habría tomado tantas molestias por resolver un misterio aparentemente inexistente, ella tenía que ser la persona adecuada, precisa, a la que alguien tan meticuloso  estaba  aguardando. Anotada la frase en  un papel, también  ensu versión de símbolos, se marchó  satisfecha, fantaseando sobre cómo podría finalizar el juego. Una parte de ella no quería resolver todavía el significado que escondía el texto, estaba impaciente y también temerosa de que acabara el juego, como un niño que no desea abrir todavía su último regalo de navidad, quiere conservar la emoción algunos instantes más. Pero ya en casa, lee cada palabra de nuevo y la oración en su conjunto.&lt;br /&gt;Mientras Teo saboreaba su acertijo soñando a qué nuevo laberinto le llevaría y, sobre todo, a quién hallaría tras él, Rosario se percato de algo que llevaba meses, quizás más de un año, sospechando: perdía vista. Se dio cuenta cuando tuvo que acercarse al televisor para averiguar que el rótulo que había impreso bajo el busto de una cincuentona rubia de bote informaba acerca de que ésta le puso los cuernos a su marido con su cuñado. Así se vio que estaba en mitad del salón plantada leyendo las letras que desde el sofá no había alcanzado a leer, y supo que no era la primera vez que repetía ese acto de manera inconsciente. Nunca había llevado gafas, nunca las había necesitado, se dijo, tampoco había tenido que leer ella mucho, ni se había visto obligada tampoco a trabajar con el ordenador. Así fue que se dirigió a una óptica en la que la convencieron de que hasta iría más guapa con aquellas dulces gabanas, y de que era tanto su astigmatisco y cierta miopía, que debería adornar con ellas su rostro y sus orejas a diario, para mayor seguridad incluso ¿cómo podía andar usted tranquila por la calle con ese astigmatismo, sin que la atropellen ni le den dolores de cabeza? La había alarmado la ópica. Así la asustada y obediente Rosario, aún sin estar muy convencida de que aquellos cristales empastados la favorecieran, se puso el artilugio y no se lo quitó más que para ducharse y dormir. No le había convencido primero el agresivo diseño de las gafas, con dos grandes patas blancas atravesadas por una línea negruzca, esto es demasiado llamativo para mí, sí, por eso le sientan tan bien, ¿no tiene ganas de llamar la atención sobre usted? Y se quedó plenamente convencida. Y el destino está entrelazado de tal manera, y las suertes de cada individuo se entrecruzan tanto, que este pequeño incidente desencadenó un nuevo devenir en el destino de Teo, y también de Rosario. Animada por la propia Teo, y también por otras compañeras de trabajo que le habían hablado a Rosario sobre cuánto la favorecían las gafas, se lo terminó por creer y apenas se las quitaba ni para limpiarlas. Así comenzó a percibir todo lo quese había perdido, era cierto, se dijo, que me faltaba agudeza visual, pero no me había percatado porque yo siempre había visto el mundo de esta turbia manera. Se volvió más observadora, percibía cada pequeño detalle y eso le cambió la vida. Fueron sus primeros pasos como de los míticos cavernosos platónicos que se vieron cegados bajo la todopoderosa luz blanquecina. Pero luego se adaptaron sus ojos a la nueva claridad, se le pasaron los mareos y despertó a un mundo de detalles antes invisibles. Vio tantas nuevas realidades y se volvió tan perspicaz, que no le fue difícil detectar que Teo le escondía algo. Le había preguntado Rosario acerca de aquella taquilla misteriosa y la respuesta de Teo fue que ya no había tal misterio, que simplemente alguien había olvidado allí un libro intrascendente. En otras circunstancias le habría bastado a Rosario la respuesta, perodetectó que parpadeaba y miraba a otro lado Teo cada vez que deseaba ocultar algo, y apreció que había comenzado a utilizar un nuevo color  de pintalabios, el rojo ruso, había optado por lentillas en lugar de gafas e incluso asomaban coloretes espolvoreados en sus mejillas. ¿Quién se quedó el libro? preguntó Rosario, yo, contestó Teo, pero es aburrido, no aportada nada, ni siquiera he  terminado de leerlo. ¿A no? ¿Y podría leerlo yo? Igual a mí me gusta. Está bien, pero te advierto que  te aburrirás como una ostra, contestó Teo valorando lo poco probable  que era que  descifrara alguna clave Rosario, menos aún si le dejaba el libro desprovisto del cd. Y  en  efecto no fue capaz Rosario de acabar la lectura, pero hizo una acertada deducción: Teo me oculta algo relativo al libro, y esto coincide con que de pronto se acicala en exceso. En el libro quizás había algo más, algo oculto, un mensaje, quizás de algún solitario en busca de mujer. Un mensaje que haría que una solterona como ella, una solitaria como, perdiera la cabeza y cambiara la vida, se arreglara y vistiera como si fuera a hallarlo en cualquier esquina. ¿Se habrán encontrado ya? No creo... pero de cualquier manera, es a mí a quién tendría que estar aguardando ese hombre, porque soy yo quien descubrió la taquilla y no ella. Teo se me adelantó, me ha traicionado, era arrepentimiento, temor y traición lo que había en su mirada cuando le pregunté por el libro, ahora lo veo tan claro que me ofende no haberme percatado antes. Tengo que arrebatarle a mi hombre, se dijo. Y desde entonces procuró hacerle un seguimiento exaustivo a Teo. La espió a cien metros de distancia con  su vista de pájaro y vigiló adónde iba cada día después del trabajo y de dónde venía antes. Nada fuera de lo habitual le acontecía a Teo, aún así no pensaba darse por vencida Rosario.&lt;br /&gt;No había detectado nada en las rutinas de Teo porque ésta no las había cambiado, aún, pero soñaba con hacerlo pronto. Aguardaba un día, una noche, una hora y un lugar muy concretos, los aguardaba con impaciencia. Había resuelto con tanta facilidad el último acertijo que le había sabido a poco, se había planteado incluso que hubiese algo más enrevesado, pero no, no podía haberlo. "Si deseas quererme, encuéntrame cuando estés plena, mira a la tierra desde sus más negras aguas". No dejaba lugar a dudas, la esperaría en la próxima luna llena, de espaldas a la misma, en el pantano. Allí le  encontraría, y allí le encontraría a él desde  que anocheciera.&lt;br /&gt;Supo Rosario cuándo había llegado el día del encuentro porque no sólo se había acicalado como últimamente lo hacía Teo, sino porque además llevaba un vestido nuevo (cuando siempre había sido Teo de vaqueros anchos y camiseta). Rosario, desde que vio cómo vestía Teo, tuvo unas horas de margen en las que fue a comprar un vestido idéntico, se hizo un peinado similar y se pintó los labios de rojo. Se vio atractiva, incluso con las gafas, hacía años que no lucía así frente a un espejo. Salió del trabajo Teo y no sintió cómo Rosario le seguía los pasos. Iba esta última sonriente, nervioso, imaginando lo que iba a acontecer. Tenía que esperar a llegar a una calle más oscura, con menos gente, se acercaría a Teo, la cogería de los pelos y la tiraría al suelo. Allí la patearía hasta que lo confesara todo, hasta que dijera cómo la había traicionado. Después le arrancaría a maporros dónde era el lugar de la cita, y confirmaría sus sospechas de que se trata de una cita a ciegas. Le patearía la boca hasta saltarle dos o tres dientes y como colofón le abriría los morros y le escupiría en la campanilla. Culminada la venganza, tomaría lo que es suyo presentándose en el lugar de la cita, vestida como Teo previendo que hubiesen tomado contacto antes y hubiese descrito su atuendo. Incluso le había venido bien ponerse gafas reciéntemente, ambas las llevaban puestas, aunque eso sí, las mías son mucho más estilosas y originales, se dijo Rosario. Reía sola imaginando todo esto tras los pasos de Teo.&lt;br /&gt;Pasaban por un barrio obrero, llevaban seis minutos y medio caminando y estaban en un lugar idóneo, poco poblado a esas horas y con farolas fundidas. Iba recortando distancias respecto a Teo la perseguidora. Hacía crugir Rosario los nudillos y los dientes, llevaba zapatos de tacón con punta endurecida, perfectos para patear cabezas. Sólo las separaba una calle, Teo estaba a un lado de la calzada y Rosario al otro, tras ella, sólo tenía que cruzar y machacarla. Puso el pie izquierdo sobre asfalto, luego el derecho, y el izquierdo dio un paso en el aire, todo su cuerpo flotaba, iba  girando, perdiendo el centro de gravedad, con el rostro amoratado por el golpe contra la luna agrietada del yundai cupé que acababa de arrollarla. A Rosario le había resultado imposible ver el coche, la pata de las gafas que tanto habían agudizado su vista, habían bloqueado un punto de su campo de visión, justo los laterales. Como burro que sólo puede mirar al frente, necesitaba ella girar toda la cabeza para ver al coche que venía, y su cabeza enfocaba a Teo que la precedía, centrada en cómo apalizarla.&lt;br /&gt;El conductor del coche ni si quiera frenó hasta que  la hubo golpeado y arrastrado diez metros, nervioso al ver a la aparatosa mujer estampada contra su recién tuneado coche, no le surgió el instinto de frenar hasta pasados un par de segundos. Así que Teo no escuchó el frenazo y prosiguió su camino ajena a lo sucedido, ignorante de cuánto podría haberle cambiado el destino de no haber pasado un coche por ese lugar en ese instante.&lt;br /&gt;Convencida de hallarse en su clímax, en la cumbre de su historia vital, sumergió los pies en la lámina lúgubre de agua que a esas horas reposaba en el pantano, y cerró los ojos dando la espalda a la luna llena esperando que llegara su desenlace. Duda un segundo, luego repasa sus deducciones, las aguas más negras. El negro es la ausencia de color, sólo en la noche nada salvo la negrura y la luna llena, se refleja en el agua. Sólo este punto hay una casi absoluta ausencia lumínica y de tonalidades, no hay posibilidad de errar en el lugar.&lt;br /&gt;José Mapuche hastiado de su mundo solitario de lecturas, música y acertijos que no tenía con quién compartir, cansado de la imagen que le devolvía el espejo, tomó una decisión trascendental en su vida. Confió en el destino para encontrar a alguien con quien compartir  la vida, alguien que le quisiera. Envió, metafóricamente hablando, un mensaje en una botella. Dejó su código en un lugar que cualquiera podría hallar, pero tendría que ser alguien con un especial interés por desvelar misterios, con ansia por conocer. Ese mensaje cifrado, aunque con sencilla solución a su parecer, conduciría directamente al lugar dónde él aguardaría esa compañía. Se había propuesto que si nadie descubría su mensaje, si nadie le encontraba, era que el destino deseaba conservar a José Mapuche solo y desgraciado. Y por tanto, dado que él ya no deseaba seguir viviendo así, tendría que tomar una decisión drástica. Los humanos somos seres sociales, se decía, y necesitamos alguien a nuestro lado, un alma que nos complete, se decía en las noches que no podía conciliar el sueño añorando a sus difuntos padres.&lt;br /&gt;Sus ojos lloraron cuando en esa noche de luna llena contempló a Teodora descalza, metida en el agua negra, aguardándole. Quiso correr hacia ella y ya no soltarla nunca. Pero una terrible idea sobrevoló su mente. Si me quieres búscame, había venido a decirle él en su código oculto, y ella le había encontrado. Pero querer no es amar. No le conoce, sólo le imagina, no puede amarle, sólo desearle, ansiarle, anhelarle, y todo ello porque no lo conoce. En el momento le conociera dejaría de quererle, él lo sabía, estaba  convencido, nadie podría quererle después de mirarle a la cara y conocerle. Y sería más insoportable todavía para José Mapuche saber que ha  encontrado a la persona idónea, a su mitad, que el destino le plantó en los morros a la mujer con quien compartir la vida y que ella le rechazara después de verle. La miró, contempló su cabello ondeando en la oscuridad, la vio abrazándose a sí misma helada de frío en la madrugada, buscándole con la mirada, y la quiso, la amó y se marchó. La dejó allí, muriéndose de frío y de tristeza. No puedo suicidarme, se dijo José Mapuche, el destino me ha retado, me ha mostrado mi cobardía. Me prometí morir si ella no aparecía, y ahí está ella. Esta  es mi condena, seguir recluido. Nunca supo quién era la mujer que le había esperado, y nunca imaginó que murió Teodora ese mismo día, cuando amaneció y se vio sola, se dejó caer a la breve lámina de agua y allí dejó de respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-868510164799305887?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/868510164799305887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=868510164799305887' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/868510164799305887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/868510164799305887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/09/cuento-de-amor-con-detalles.html' title='Cuento de amor con detalles'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-5635087853423672711</id><published>2008-09-10T04:48:00.001-07:00</published><updated>2008-09-11T15:01:51.769-07:00</updated><title type='text'>Panico en el parque de atracciones</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Navegamos por el plácido riachuelo del pequeño mundo mientras niños metálicos nos cantan disfrazados con los trajes regionales de las múltiples nacionalidades; y colores imposibles nos menean las cabezas de un lado a otro como en partidos de tenis simultáneos. Nos encandilan los enanos de angelicales rostros y creemos tener diez o doce años y nos quedamos con ganas de hacer otra media hora de cola con gorras de orejas de miki y olores corporales endulzados en aromas de cuento de hadas, para desviar esta vez la mirada a los lugares que se nos escaparon. Todo ello acontece en nuestras pretendidamente ingenuas mentes antes de atravesar el ecuador del recorrido, y justo cuando estimamos haber llegado más o menos a la mitad del paseo, las luces se apagan y la barca se detiene, no se detienen en cambio los botes que nos prosiguen y golpean una tras otra, ¿qué es esto? grita mi sobrino, ¿Es parte de la atracción? Se pregunta su padre. Y yo mantengo la calma hasta que nos golpea otra nueva barca y como no caben más en esta sala cerrada nos vuelca y nos tira a la pantanosa agua entre raíles y cables. Caemos todos, nado y la gente grita, mi instinto no me permite rescatar a nadie, sólo sobrevivir, aunque el agua no cubre más allá de mis senos. Trepo y llego a plantarme en una de esas isletas donde se supone cantan los felices niños robóticos de la atracción. Hay algunas luces ahora, intermitentes, rojizas, como luciérnagas del infierno, veo fotogramas y algunas caras de gente pidiendo ayuda en diferentes idiomas, veo a mi familia agobiada intentando no ahogarse en un metro de agua, hay sangre que flota y alguien siendo arrastrado a la deriva. Estoy a salvo, mi instinto ya me permite ser solidaria, tengo que salvar a esta gente, corro a buscar ayuda, aun no hay mucha luz, tropiezo y envío a una eléctrica niña cubana con maracas de una patada a volar por los aires, y sus cables y circuitos la acompañan como una estela, y en mitad de su parábola se enciende una luz potente, celestial, reparadora, que daría que pensar que todo ha vuelto a la normalidad, hasta que la muñeca cubana cae al agua y vuelven a parpadear todas las luces. Chispas de polvo de hadas saltan efervescentes de entre los botes en el agua y mi familia, y el resto de alegres turistas de todas las edades, engalanados con sus alegres colores, bailan tectónicos, con los brazos sobre sus cabezas, meneándose al ritmo de la música de la atracción del pequeño mundo, sonrientes de dolor, en una eléctrica danza que finaliza con todos ellos muertos, flotando en el sereno río que arrastra botes y personas ante mis perplejos ojos arrepentidos, pero vivos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-5635087853423672711?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/5635087853423672711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=5635087853423672711' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/5635087853423672711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/5635087853423672711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/09/panico-en-el-parque-de-atracciones.html' title='Panico en el parque de atracciones'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-652146405226751981</id><published>2008-08-02T04:32:00.000-07:00</published><updated>2008-08-02T04:33:43.855-07:00</updated><title type='text'>Los onicófagos</title><content type='html'>&lt;style type="text/css"&gt;  &lt;!--   @page { size: 21cm 29.7cm; margin: 2cm }   P { margin-bottom: 0.21cm }  --&gt;&lt;/style&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"&gt;He pasado años creyendo que estoy sola en mi batalla, en mi lucha contra mí misma, hoy sé que hay más como yo. No es ese consuelo, sino mayor drama que más gente sufra como yo. Comencé esta degradante tortura cuando apenas me asomaron las primeras uñas, ellas, o mis primeros resquicios de memoria. No siempre, desde luego que no, ha sido tan terrible como lo es ahora. No puedo fregar los platos. Por fortuna inventaron el lavavajillas, pero a veces me he visto obligada a usar guantes de plástico con algunos determinados cuchillos, o con las sartenes. También he tenido que comprar guantes de piel para acudir a actos sociales. Me siento mutilada. Me duele hasta escribir en el teclado, y aún así no puedo dejar de devorarme. Sé que al principio sólo las perfilaba,  las mordía y las recortaba. No las tragaba entonces. Las mordisqueaba cuando mis nervios se descontrolaban, se acercaba un examen, pasaba muchas horas estudiando, o había quedado con las amigas para ir a una fiesta y las esperaba, llegaban tarde y las manos se me iban solas a la boca, a los afilados dientes, a mis ahora astilladas palas. Luego mis ratos de angustia han ido creciendo y no me conformaba con recortarlas, no necesitaba tijeras, comencé a tragarlas. No están sabrosas, nadie debe de pensarlo, carecen de cualquier estimulante para el paladar. Es algo más intenso, profundo, complicado. Es el acto de tragar, es sentirlas en la boca y es algo impulsivo, automático, una necesidad, una droga. Lo he seguido llevando al extremo. Ayer quise llorar al ver mis dedos. Sólo hay carne, desnuda, desprotegida, demacrada, ensangrentada, cicatrizada, herida. El hueco rosáceo llega hasta la cutícula y en cuanto una media luna blanquecina asoma la devoro compulsiva. Mi necesidad no sólo me ha llevado hasta los dedos de mis manos. Con cada ducha me sé expuesta a mí misma y me encojo y aprieto las piernas hasta que el dedo gordo está dentro de mi boca. Chirrían mis dientes, se excitan mis sentidos, mi olfato, con los olores que emergen de entre las capas carnosas, con los restos rescatados de los rincones más recónditos de nuestro cuerpo que no pueden escapar a mi hambre. Me repele tragar cuando llego a los pies y no dejo de hacerlo. Soy psicóloga y conozco el nombre de mi enfermedad, onicofagia. Cualquier fagia suena terrible. Ninguna ingestión enfermiza puede ser beneficiosa, ni cómica. Conocer el nombre de mi enemigo no facilita mi batalla. Me está ganando, de lejos. No entiendo qué va mal en mi cabeza, en mis emociones, qué me lleva a hacerme esto. Lo llevo en secreto, en la vergüenza. Es un secreto visible y cuando me lo detectan alejo a esas personas de mi vida. No soporto que vean en mí mis debilidades. Sólo quiero espacio, que me dejen a solas y que nadie me mire mientras afilo mi dentadura. Sí, soñé que afilaba mis dientes, astillados y dentados cual sierra desgastada, para degustar la queratina más tiesa y recia de los dedos de mis pies. No me es necesario, aunque sea más dura en esa zona, porque en la vida real la reblandezco con el agua de la ducha y mi saliva. Otra noche soñé que llegaba a la matriz, la devoraba y la sentía atravesar mi garganta y quedarse flotando en el centro de mi estómago, deshaciendo jugos que se evaporaban emanándome pura felicidad. Esa noche me desperté exaltada y excitada. Creí que tocaba fondo mi enfermedad y daría inicio la recuperación. Me equivocaba. He llegado a mayores cimas de perversión. No me quedaba qué morder y lamí el paronniquio. A diferencia de a mi anterior alimento, a éste nuevo le encontré sabor. No sabe a fresas, ni a chocolate, pero me basta. Ya no me queda más remedio que llevar guantes cada vez que salgo a la calle. Me devoro la carne de los dedos también, hasta sangrar. Llevo siempre alcohol, algodón y tiritas a mano, por si me da una necesidad fuera de casa, y me veo obligada a cortar la infección. Soy psicóloga y sin suerte analizo los motivos que me llevan a esto. ¿Por qué si tengo trabajo, dinero, salud, y me permito caprichos, y vivimos en una sociedad donde tenemos de todo, me hago esto? ¿Por qué no soy capaz de sentirme feliz? ¿Por qué no puedo dejar de hacerme daño? ¿Qué clase de mal me arrebata la capacidad de ser feliz? Nadie es escéptico todo el tiempo, ni ateo. En mis noches cristianas rezo al infinito para que algún día descubran que esto es genético y que no es culpa nuestra, que los onicófagos nacimos así. La carne es sabrosa, la mastico anhelando llegar a la matriz donde crecen mis añoradas uñas. Me pregunto si he tocado fondo, o si lo haré cuando mi lengua pruebe el sabor de mis falanges.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-652146405226751981?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/652146405226751981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=652146405226751981' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/652146405226751981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/652146405226751981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/08/los-onicfagos.html' title='Los onicófagos'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-7508161043754542735</id><published>2008-07-13T01:55:00.000-07:00</published><updated>2008-07-17T13:14:15.792-07:00</updated><title type='text'>El laberinto de laberintos</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Nota preliminar&lt;/span&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm; font-style: italic;" align="justify"&gt;No he sido Borges, no soy Borges, no seré Borges, pero cuando le leo, queda una persistencia memorística en mi estilo que me obliga a, cuando escribo, jugar a serlo. Luego, cuando me leo, rio, por lo mucho que no me asemejo.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"&gt;Agripa Agulló Aranda, bajo el amparo de una televisión, llevó a cabo un proyecto de tales dimensiones en infinito aumento, que comenzó a edificarlo, antes de tenerlo concluso en su mente. La edificación dio inicio en las afueras de su ciudad natal, en un antiguo polígono industrial que quedó abandonado cuando el sector manufacturero se hundió tras la insuperable competencia de los disciplinados asiáticos, dispuestos en masa a trabajar muchas más horas, por mucho menos dinero. En esa época de bonanza previa había levantado su fortuna el padre de Agripa y vendió todas sus fábricas y empresas cuando auspició el comienzo de la crisis. Así mantuvo íntegra su fortuna que Agripa heredó y comenzó a dilapidar el día siguiente de enterrado su padre, en secretos fines durante años, y con el inicio de las obras del laberinto después. A los primeros policías que preguntaron por aquella mole de hormigón que se alzaba a cinco metros de altura sin puertas ni ventanas, salvo el arco de entrada, les calló con sobornos. A los curiosos, policías, políticos y jueces que se fueron acercando a continuación, les calló con papeles en regla, y minutos de fama en su propia televisión, televisión que grabaría en exclusiva la triunfal apertura del Laberinto, ahora ya, con mayúscula inicial, pues los dos años de obras a marchas forzadas habían hecho crecer los rumores más que el propio laberinto. La mole cubicular, cerrada por todos sus extremos salvo por uno, se extendía durante casi quince kilómetros y se especulaba que llegaría su fin cuando arribase al extremo colindante de la ciudad más cercana. Llegó ese día y Agripa anunció en la televisión, de forma mundial, que había finalizado su grandiosa aportación a la humanidad y justo en el extremo opuesto al umbral de entrada, en donde unas letras de neón rezaban el nombre El Laberinto, se encontraba la otra única puerta, en donde otras letras de neón, éste más luminoso todavía pero sólo visible desde el exterior, informaban de que se trataba de La Salida. Varios intentaron, antes de la inauguración oficial, rodear el laberinto y entrar desde la salida, fue en vano, pues este lugar, por la orografía, era inaccesible. Millones de personas entraron el primer día al Laberinto. Los corredores discurrían seseando, despistando, trazando espirales, cortando el paso, y golpeando narices. En la desesperación cientos de miles se suicidaron a golpes contra las paredes, les era imposible hallar la entrada ni tampoco la salida. Todo ello quedaba registrado por las videocámaras del interior de la construcción, y el resto del mundo lo contemplaba horrorizado, excitado, y deseoso de visitar el Laberinto. En ese primer día sólo hubo cuatro avispados que animados por el anuncio de Agripa “hay una salida en el extremo opuesto de la entrada”, se armaron de respectivas brújulas con las que trataron de seguir en línea recta por los confusos pasillos de piedra maciza, revestidos en hormigón y sustentados en sus extremos por estructuras de hierro. De esos cuatro, tres encontraron la salida, el otro fue aplastado por una multitud enloquecida. Esos tres dieron con la puerta de escape al mismo tiempo y se asustaron al ver que la salida no estaba al nivel del suelo, sino que el corredor descendía al ténue inframundo. Se plantearon volver a la entrada, aunque tras ver cómo los locos perdidos despedazaron al cuarto de cuantos portaban brújula, y saber a ciencia cierta que cada hora entraban miles y miles de locos al laberinto, creyeron que tenían que seguir adelante. Agripa les había omitido a todos que no podía escaparse por la entrada, no era posible la marcha atrás, porque unos clavos de dos metros emergían del suelo cuando alguien lo intentaba. Muchos lo intentaron y quedaron ensartados unos segundos hasta que se replegaron los clavos. No se consideraba un psicópata Agripa, pero no creía que fuese jugar limpiar intentar salir por la entrada. Los tres que cruzaron la salida, entraron a un nuevo laberinto subterráneo, escarbado en la propia roca. Lloraron, se despesperaron, y se resignaron a perderse entre los nuevos pasillos pedregosos. Cuando se dieron a conocer las atrocidades que en el Laberinto de Agripa acontecían, éste fue condenado a muerte. Se vieron obligados los legisladores a cambiar sus normas y códigos para incluir un artículo que sólo permitiera la pena de muerte para aquella persona que tuviera exactamente las mismas características que Agripa. Es decir, inventaron la pena de muerte sólo aplicable a él, a Agripa Agulló Aranda, para ejecutarle así de forma legal y aleccionadora. Durante el juicio previo nada dijo en su defensa el arquitecto, sin embargo explicó que el Laberinto como tal no es un sino la puerta de entrada a una red de laberintos del subsuelo que hace años descubrió su padre. Agripa pasó su vida comunicando esos laberintos por el subsuelo que se extendían unidos por todos los continentes terráqueos, también bajo los mares y océanos. Detalló que un laberinto no tiene como función, como se ha creído tradicionalmente, proteger algo valioso del resto de la humanidad, sino por lo contrario, permitir que sólo unos pocos afortunados bendecidos por algún tipo de don divino, sean capaces de acceder a un tesoro que, justo por poseer esa virtud, les pertenece. Para hacerlo entendible propuso la metáfora de la carrera de espermatozoides en un camino lleno de obstáculo para consumar la procreación, cuyo objetivo es que sólo llegue el mejor al destino. En este caso, prosiguió, en su laberinto de laberintos, quien los atraviese, llegará al centro, antes que al extremo final, pues la tierra es redonda. Y una vez allí dará con el más valioso tesoro de la humanidad, una inscripción grabada en una pared. En esa escritura se hallan no las respuestas, sino las preguntas, todas las preguntas trascendentes que un hombre debe conocer. Las respuestas no fueron escritas, porque quien haya logrado superar todos esos laberintos ya las conocerá, pero de nada le hubieran servido sin tener las preguntas correctas. Dicho eso, nunca más habló Agripa hasta ser ejecutado con el garrote vil. Se propagó el rumor de sus últimas palabras, de su anuncio sobre la promesa de alcanzar todo el conocimiento humano trascendente, y con así miles de personas de todo el mundo siguieron procesionando para entrar al laberinto y perecer en él. Ni siquiera las autoridades pudieron detener a las masas de gente incontroladas en busca de la felicidad, la vida eterna, la juventud, el amor, la venganza, y todos sus sueños. Sólo una persona alcanzó, tras dos años caminando entre laberintos, el final del recorrido. Se había quedado ciego en ese tiempo. Tuvo que palpar la inscripción en la roca para comprender los interrogantes. Se trataba de oraciones escritas en latín, griego, mandarín, inglés y castellano. Leyó todas las preguntas. Como había sido predicho tenía la respuesta para todas ellas. Ese tesoro conceptual le dio la felicidad por un breve periodo de tiempo, justo el tiempo que tardó en comprender que para gozar esas respuestas tendría que salir del laberinto de laberintos. Dedujo que si había una entrada, y un centro que cobijaba el tesoro, tendría que haber una salida. Pasó tres años más caminando, bebiendo aguas subterráneas, alimentándose de la tierra y las raices y sosteniendo su cordura hablando consigo mismo y practicando ejercicios de memoria, pero dio con la salida. Un gran arco de luz se abría ante él, y salió sonriente al laberinto sin paredes, el desierto de Egipto, en donde lloró, porque en sus ejercicios de memoria, había olvidado recordar no las preguntas, sino las respuestas, y allí mismo murió.&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-7508161043754542735?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/7508161043754542735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=7508161043754542735' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/7508161043754542735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/7508161043754542735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/07/el-laberinto-de-laberintos.html' title='El laberinto de laberintos'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-8445454181494770177</id><published>2008-07-02T23:07:00.000-07:00</published><updated>2008-12-12T21:09:35.365-08:00</updated><title type='text'>El año del poeta</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R30RQIot79I/AAAAAAAAAEU/Rc7BVWHIjPE/s1600-h/militares.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R30RQIot79I/AAAAAAAAAEU/Rc7BVWHIjPE/s320/militares.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151292517675560914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Comencé en la que hasta ahora ha sido la mayor investigación biográfica que he realizado a través de una fotografía. Una vieja imagen que me chocó por el contraste con la realidad que me estaba contando quien me la mostraba. Se trataba de una fotografía en la que cuatro jóvenes que realizaban el servicio militar posaban ante la cámara sentados, alegres, y con los fusiles reposados en el suelo y sus hombros. Fue un buen amigo quien me enseñó la foto en blanco y negro cuando estuve en su casa hace ya un tiempo. Me estaba mostrando efectos antiguos de su padre, recién fallecido, entre ellos una escopeta, monedas antiguas, y también fotos como esta. Me indicó que su padre era el bigote, y yo observé que había otro chico en la imagen que también se asemejaba a él. Mi amigo me explicó que ese era su tío, el hermano de su padre. Tan sólo se llevaban 11 meses los dos hermanos.&lt;br /&gt;Parecían todos muy felices, a pesar de estar haciendo la mili, le dije. Mi amigo se quedó callado y pensativo, luego me devolvió la mirada. Primero no parecía querer hablar de aquello, luego pensó que no tenía sentido objetivo guardar aquel luto silencio. Sí, esta fue una etapa alegre para los dos. A todos nos sorprendió lo que pasó después.... Cuando mi tío regresó se comenzó a comportar de forma muy extraña, y apenas un año y medio después murió, se suicidó.&lt;br /&gt;¿Quién lo hubiera dicho? Se le ve tan alegre en esta imagen. Opiné desde mi desconocimiento. Ya, todos se quedaron conmocionados, a mi padre le afectó la pérdida para toda su vida. Al parecer mi tío fue una persona especialmente sensible, escribía poesía. Tampoco me hubiera atrevido yo a pensarlo viéndole vestido de militar. Aunque claro, el servicio militar era obligatorio para todos los varones por entonces, excepto para los pies planos y pocos más.&lt;br /&gt;Ven, te voy a enseñar algo, me anunció mi colega, voy a mostrarte la extraña carta que encontramos y que mi tío escribió antes de suicidarse. Es la única prueba que tenemos de lo que él podría estar pensando antes de morir. Y lo que yo iba a leer en aquella carta me extrañaría tanto que resultaría decisivo para que yo me adentrara en esta investigación biográfica. Así, la misiva que me llevó a tan ardua investigación decía así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hoy sé cuál será mi fatal destino. Hoy sé que exactamente dentro de un año voy a morir. Me gustaría poder explicar alguno de los motivos que me han llevado a esta situación, pero ninguno de mis familiares, ni amigos, ni si quiera mi madre, podrían alcanzar a comprenderlo. Tan sólo en el Averno, en donde me aguardan con impaciencia, quizás puedan a llegar a comprender lo que me atormenta. Adiós. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Enero de 1968&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Francisco Javier Ripoll Maestre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta carta no fue descubierta por los familiares hasta varios días después de la muerte, y no cabe decir cómo se les estremecieron los corazones cuando comprobaron que exactamente un año después Francisco Javier aparecía muerto, degollado con un cuchillo que su propia mano siniestra sujetaba. La historia fue trágica. Nadie se explicaba por qué aquel muchacho alegre, si bien algo introvertido, cuyas únicas palabras eran siempre amables, había decidido quitarse la vida de esa manera, con esa terrible premeditación. Yo sentí la irrefrenable necesidad de averiguar qué había pasado por la mente del tío de mi amigo, y emprendí una investigación y unos interregatorios que incomodaron a toda la familia de mi buen amigo, también a él mismo. Y aunque el relato de lo que descubrí pueda describirse en unas cuantas líneas, ruego no se desprecie por ello la ardua tarea que me costó lograr cada pequeño dato y detalle. Para conocer el más nimio detalle o resolver la contradicción más tonta, tuve que preguntar como un impertinente, entre otros, a una anciana madre que había perdido a sus dos hijos y sólo conservaba sus recuerdos, los bellos, y los horrendos. Y tras esos dos años que me sumergí en la vida de Francisco Javier Ripoll Maestre esto es cuanto averigüé:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Francisco Javier Ripoll Maestre era un joven a quien toda su familia y sus conocidos tuvieron aprecio. Como coincidieron todos en indicarme, era una de esas personas que se apuntaba a un bombardeo. Siempre podían contar con él para ir al cine, o al baile, o para echar una mano en una mudanza, o a donde fuera. Y aunque parco en palabras, ofrecía siempre una bonachona sonrisa que refulgía en su grandullón cuerpo. Apenas nadie sabía de su afición por la poesía. Sólo su hermano y su madre lo conocían, pero le respetaban el secreto del que se avergonzaba. A Francisco Javier le gustaba el silencio, escribir y leer a solas, y si alguien le interrumpía guardaba el libro de Machado, o de Unamuno, como si fuera una revista erótica. El cambio de humor que tuvo en su último año algunos se lo achacaron al cambio de vida tras haberse adaptado al servicio militar y regresar después a la normalidad. Se volvió más taciturno. Salía de noche a solas y era brusco en sus respuestas. Dejó de sonreír, ese fue el mayor cambio que todos detectaron en él, su sonrisa había desaparecido. Era evidente que algo le había cambiado, pensé que quizás hubiera tenido algún trauma durante el servicio militar, pero mis pesquisas e interrogatorios me quitaron pronto aquella idea, pues todos coincidían en que fue en la Mili donde más feliz y realizado se sintió.&lt;br /&gt;Me extrañaba en concreto que un poeta hubiese escrito tan sólo una extraña carta de ¿suicidio? y lo hubiera hecho un año antes. ¿Por qué si se sentía tan mal como para suicidarse no había escrito nada sobre ello? ¿Por qué no había dejado una carta de despedida más clara? Entonces caí en la cuenta de que quizás sí hubiera dejado algún testimonio escrito. Había demás una sospecha que me sobrevolaba, ¿y si no hubiera sido un suicidio? En ningún momento había hablado Francisco Javier de suicidarse, sólo había dicho cuándo sería la fecha de su muerte. ¿Cómo alguien que no va a suicidarse podría conocer la fecha exacta de su muerte? Sólo podría saber algo semejante alguien que ha sido encerado y va a ser ejecutado por un crimen.&lt;br /&gt;En cualquier caso pedí a su madre que me permitiera leer todas las poesías o cartas de su hijo Francisco Javier, ella accedió con dolor, pero de buena fe, pensando que el que yo leyera los pensamientos de su hijo era de alguna manera devolverle a la vida.&lt;br /&gt;Tenía todo tipo de poesías, y ellas se advertía una clara evolución y mejoría a medida que él iba madurando. Fueron las de su última etapa las que más interesantes me resultaron, en concreto hubo una que me produjo gran inquietud y que indicó qué dirección debían seguir mis investigaciones, es la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-style: italic;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El futuro que nos aguarda&lt;br /&gt;es tan inamovible como nuestro&lt;br /&gt;pasado tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-style: italic;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Llevamos escrito en el alma&lt;br /&gt;el destino al que nos dirige&lt;br /&gt;la naturaleza que nos rige.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-style: italic;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Todo ya ha sucedido&lt;br /&gt;también cuanto ha de devenir&lt;br /&gt;y sucede a diario&lt;br /&gt;en un eterno repetir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-style: italic;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Los dioses han querido&lt;br /&gt;que nuestro sino sea misterio&lt;br /&gt;pues de saberlo inevitable&lt;br /&gt;dejaríamos de nacer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p  style="margin-bottom: 0cm; font-style: italic;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;He visto al tramoyista&lt;br /&gt;he visto hacia dónde sus hilos&lt;br /&gt;me dirigen, me llevan al final&lt;br /&gt;de mis días y de los días&lt;br /&gt;de la eternidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Leí muchas otras poesías aparte de esta. Y observé términos y conceptos en muchas de ellas que me indujeron a pensar que, de alguna manera, Francisco Javier había conocido o intuido su futuro. Mis interrogatorios en ese sentido dieron sus frutos y supe que el tío de mi amigo había visitado en varias ocasiones a un curandero de la ciudad, también yo fui a ver a aquel hombre, ya anciano. Su vieja memoria recordaba a Francisco Javier, porque desde pequeño había sido amigo de su familia, por eso la madre del fallecido le había aconsejado visitar al curandero cuando tuvo síntomas parecidos al mal de ojo, o cuando se hizo un esguince, o cuando le costaba dormir por las noches. El curandero me convenció pronto de no ser un farsante, y precisamente lo hizo con su modestia. Quien desde un principio trata de convencerte que su trabajo no puede sustituir al de los médicos, y te insiste en que lo suyo no es una ciencia exacta, ni es que él sea mago ni nada parecido, sino que simplemente intenta activar en cada persona las propias defensas e inducir a sus cuerpos, mentes y almas a que intenten curarse, no puede estar intentando embaucarte. Aquel tipo, a quien evitaré nombrar por respeto a su trabajo que prefiere mantener anónimo, me explicó primero su forma de proceder habitual, mediante ungüentos, hierbas, rezos y contacto con las manos. Luego nos sentamos a tomar té y me habló del caso de Francisco Javier, de cuya tragedia se había acordado muchas veces tras su muerte; le atormentaba el cruel destino que sufrió el joven muchacho. Casi nada de cuanto me dijo fue nuevo para mí, hasta que le pregunté directamente si él se dedica a la adivinación del futuro y si era posible que el joven supiera que se aproximaba su muerte. No es la adivinación mi oficio, respondió el curandero, no obstante, como te he comentado antes, mi labor es intentar despertar la capacidad curativa de cada persona, y en Francisco Javier creo que desperté algo más. Así me confesó algo que por miedo había mantenido callado. En una de sus visitas con las hierbas entró Francisco Javier en un trance tras el cual despertó llorando, asustado, dijo haber visto algo terrible, angustiado huyó y nunca volvió por allí, lo único que dijo es que iba a pasar algo terrible. Yo no le di importancia a aquello, dijo el curandero, sobre todo porque pasó mucho tiempo y nada extraño ni horrible aconteció, hasta que aproximadamente un año después, Francisco Javier falleció, como bien sabes. Le pregunté si no había alguna manera de que yo pudiese ver lo mismo que él vio antes de marcharse, a lo que él me contestó que muchas veces había pensado igual, que a menudo había deseado ver qué era aquello tan espantoso que le cambió la vida a Francisco Javier, pero eso era imposible.&lt;br /&gt;La única respuesta que encontré para los interrogantes que se me ofrecían fue la elaboración de dos teorías que sólo me abrían nuevas preguntas. Las dos partían de la misma hipótesis, Francisco Javier de alguna manera había visto el futuro, que le deparaba una muerte horrible. En la primera teoría la víctima contempló en su futuro un terrible acontecimiento, quizás un incendio, o un accidente, o una larga agonía, que le llevaba a la muerte, y él había preferido sucidarse antes de padecer ese dolor. No obstante, tiene dos posibles errores esta teoría, lo primero es que no se me ocurren demasiadas muertes mucho más horribles que rebanarse el cuello a uno mismo; además no me consta que nadie supiera de alguna posible enfermedad degenerativa que tuviera Francisco Javier. La segunda teoría supone que no se suicidó, sino que vio en el futuro, inevitable como describe en su poesía, que alguien le asesinaba con un cuchillo. Un suceso terrible que le habría atormentado a lo largo de todo ese año que pasó sabiendo cuándo y cómo sería su muerte. Pero las preguntas que me plantea esta teoría son dos: la primera es cómo no intentó evitar su propio asesinato; la segunda es cómo pudo alguien entrar y asesinarle sin dejar ninguna prueba. Tuvo que ser alguien que entrara por arte de magia en la habitación y se desvaneciera después.&lt;br /&gt;Me pasé meses dando vueltas a todo lo que sabía. Le pedí a su madre absolutamente todos los textos que conservara de su hijo, incluso los ejercicios de clase de cuando iba al colegio. Conocía casi perfectamente la vida de Francisco Javier, pero todavía no sabía cómo murió, o más bien, por qué murió. Y esa era la clave. Me había inclinado desde un principio por la segunda teoría, la de que fue asesinado, pero no lograba entender cómo pudo ser asesinado sin dejar ni una sola prueba, ni una rastro, ni nada. Y comprendí que quizás antes del cómo debía comprender el por qué, y justo ahí estaba la respuesta, en el por qué.&lt;br /&gt;Y entendí por qué había muerto Francisco Javier gracias a un sueño. Un sueño que tuve quizás después de tanto haber estado pensando en el muerto, después de haberle dado tantas vueltas a la cabeza y a sus cartas y poesías, en un sueño horrible, que me dejó consternado, en donde se me reveló la cruda verdad, que yo soy el asesino de Francisco Javier Ripoll Maestre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque décadas y lustros separaban mi nacimiento de su muerte, yo maté a Francisco Javier. Esta extraña e imposible verdad se me reveló en un sueño donde yo aparecía en la habitación de la víctima. Entraba yo sin abrir la puerta, emergiendo de ella. Él me aguardaba resignado, plantado, ofreciéndome el cuello y yo descubría que portaba un cuchillo en mi siniestra, lo que no me causó extrañeza, pues aunque soy diestro, siempre sospeché ser un zurdo reprimido, y en todos mis sueños he sido siempre zurdo. Por ello tras cercenarle la vida a Francisco Javier con la zurda, fue en ella en la que le deposité el cuchillo, por mucho que tanto él como yo fuéramos diestros. Aún así a nadie le extrañó que el arma con la que teóricamente se ejecutó el suicidio la portara en su mano izquierda. Antes de acuchillarle Francisco Javier me confesó: te he visto matarme mil veces antes de esta noche. He visto y temido este momento durante todo un año y ya hastame impacientaba por verte frente a frente. Vi mi futuro y te vi a ti, emergiendo desde el infierno para arrebatarme la vida, porque es a ti a quien pertenece desde que cerramos nuestro acuerdo hace ya siete años, a cambio del cual tu me convertiste en uno de los mejores poetas del mundo, o ese fue nuestro pacto. Lo que tú nunca me dijiste, es que ese talento jamás sería reconocido por nadie, que nadie sabría nunca de mi talento, pues ni estando yo vivo ni muerto nunca ninguna persona iba a darme la oportunidad de publicar mis versos, ni de alcanzar la fama. No me dijiste al cerrar el trato que este don que me diste me haría tan infeliz como para querer suicidarme, pero no me diste el valor para hacerlo. Por fortuna ahora vienes para solucionarlo. Me tomó Francisco Javier por otro, por el demonio, supuse, aunque no fue aquello impedimento para que yo realizara lo que había ido a hacer, rebanarle el cuello. Eso sí, antes de darle el mortal tajo, le dije, por si le servía de algo: Yo sí leí tus poesías, es verdad que son buenas, tampoco creo que seas el mejor poeta del mundo, ni mucho menos, pero son buenas. De cualquier manera siento que tengas que morir tan joven. Hablaba por hablar, no sentí matarle ni verle agonizar. Luego regresé atravesando la conciencia a mi tiempo presente y a mi estado de conciencia, despertándome por tanto. Fue en ese sueño donde encontré la única explicación a la muerte de Francisco Javier, fue eso lo más cerca que estuve de saber lo que sucedió dentro de su mente antes de fallecer. Y toda esa frustración, ese miedo al saberse un poeta maldito condenado a morir joven en el olvido y desconocimiento, me llevó a comprenderle, y me sentí en la necesidad de mentirle a su vieja madre que su hijo no se suicidio, sino que algún loco de alguna imposible manera se coló en su habitación y le mató, que Francisco Javier sabía que iba a suceder, había visto el futuro, y por eso escribió la carta en donde la presagiaba con un año de antelación. La vieja pareció quedarse más tranquila y me hizo caso guardando mi descabellada mentira en secreto. Recuperé la amistad de mi amigo en cuanto dejé de remover la mierda de su tío y de interrogar a su familia, pero no he recuperado la tranquilidad de mis despertares, que desde aquel sueño revelador siempre son inquietos, fríos, dolorosos, como si el muerto se me estuviera vengando, espero estar equivocado, o cabe la posibilidad de que me esté esperando en la tumba.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-8445454181494770177?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/8445454181494770177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=8445454181494770177' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/8445454181494770177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/8445454181494770177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/07/el-ao-del-poeta.html' title='El año del poeta'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R30RQIot79I/AAAAAAAAAEU/Rc7BVWHIjPE/s72-c/militares.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-5669675737850027540</id><published>2008-06-27T01:41:00.000-07:00</published><updated>2008-06-27T01:42:17.805-07:00</updated><title type='text'>El demonio del túnel</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Del interior de la putrefacción de sus ropas emergía un agradable e inusual aroma que Arturo advirtió. Pero... Remigio ¿cómo es que hueles tan bien? Huelo a limpio, ¿verdad? Es una extraña historia, se lo debo al demonio. Te juro que he visto al demonio, le explicaba Remigio a Arturo mientras caminaba hacia el comedor social empujando un carro de la compra rebosante de basura. Fue hace dos noches. Se me había olvidado que le vi, pero hoy me he acordado. Fue cuando el relente me estaba empapando las barbas y yo ya no sabía dónde meterme. Bajé por la rambla y me metí en uno de esos agujeros que nutren al río en los días de lluvia. La negra y sucia profundidad calentaba más que un abrigo de pieles, te lo juro, y no soy yo muy dado a jurar, bien lo sabes. El túnel, la alcantarilla, el desagüe por el que avanzaba reptando se encogía y su moho me abrazaba y acariciaba el pescuezo. Allí, más caliente que en ningún otro lugar de la tierra, me eché a dormir. Una profunda y ronca respiración me arrebató el sueño y al despertar vi al demonio, te lo juro. En la negrura del túnel resplandecían sus ojos rojos que iluminaban mi rostro y sus fauces de rata. En este punto interrumpió la historia para causarle mayor impaciencia a su amigo, y se la prosiguió relatando en el comedor, frente a un plato de habichuelas. Fue el demonio quien me dijo que Dios había sido cruel con mi destino, que yo no merecía vivir de esta manera en la miseria. Y me recompensó con el mayor regalo que nunca me han hecho, me prometió que durante un día tendría todo cuanto deseara. Así al salir del agujero, consternado y todavía incrédulo, me topé con la más guapa y joven monja que jamás han visto estos pobres y viejos ojos. Se interesó por mí, me llevó a su casa, me limpió, me duchó, me pasó la esponja en la bañera, y allí mismo pensé que si por un día todo me iba a ser concedido, también la deseaba a ella. La eché a la bañera y allí mismo la tomé. Luego me cocinó delicias dignas del mismo paraiso, jamás comí tan bien. Y es por eso que todavía huelo a limpio. No se me ocurrió cambiar de ropas, ojalá mis harapos fueran tan nuevos como ese traje tuyo que te regalaron los curas. Además te dieron un traje de mi talla, no de la tuya. Arturo, atrapado por la historia que su amigo le había referido, le pidió con desesperación: Remigio, llévame al agujero, yo no creo en Dios, apenas ha hecho nada bueno por mí, quiero que me lleves a ver a ese demonio, quizá él me ayude como a ti. Remigio se prestó encantado a acompañarle al infestado agujero y una vez ante él tuvo sus reparos Arturo para entrar, a causa del fango y el hediondo que emergía del lugar. Agáchate, asómate y entra, Arturo, buen amigo, y no dudes, porque tus deseos van a cumplirse como los míos. No temas. Así se colocó a cuatro patas Arturo dispuesto a reptar por dentro de la cañería, y se dio de bruces contra el fondo de esta, pues Remigio le había arreado en el cráneo un soberbio y mortal golpe con un canto rodado. Mientras se desangraba, Remigio le arrebató cuidadosamente el traje, procurando no mancharlo de sangre, y echó a Arturo al fondo del túnel. Antes de abandonarlo allí moribundo le dijo: omití decirte que el demonio me pidió que, como pago a sus favores, le trajera comida. Lo siento amigo. Y Remigio se marchó sonriente, comprobando lo bien que le sentaba el traje.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-5669675737850027540?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/5669675737850027540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=5669675737850027540' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/5669675737850027540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/5669675737850027540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/06/el-demonio-del-tnel.html' title='El demonio del túnel'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2243091288519022355.post-8779098536758396791</id><published>2008-06-23T23:02:00.001-07:00</published><updated>2008-06-23T23:02:52.311-07:00</updated><title type='text'>El cuadro perfecto</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nunca he pintado un cuadro. Sólo he querido pintar un cuadro. Parezco idiota, soy idiota, pero más bien soy obcecado. Llevo tres años intentando pintar un cuado. Sólo quiero pintar uno, y por tanto no será uno cualquiera, será un cuadro perfecto, o eso pretendo. Llevo tres años pintando ese cuadro, que ha sido muchos cuadros. Comenzó siendo un paisaje, un atardecer, luego un amanecer, en el mar, en la playa, luego de nuevo un anochecer, luego ya no era la playa, sino un desierto. Ese paisaje fue evolucionando, he ido llenando de pintura el lienzo, echando litros y litros, hasta echar a perder la tela. He cambiado hasta diez veces de lienzo en estos tres años. Trabajo en un bar, que es mío, y cuando bajo la persiana no hago otra cosa hasta que me duermo. Pinto y pienso, pienso y luego pinto y me duermo con las manos manchadas de colores obscuros y el pincel pegado al rostro. Del equilibrio en el paisaje pasé a romper las formas. Sólo un día en estos tres años estuve bloqueado y no pinté nada. Fue el día siguiente al domingo en que junto a mi diario habitual regalaron el primer tomo de una colección de libros de arte, vi aquellas perfectas pinturas renacentistas y entré en una depresión que me impidió pintar en todo el día siguiente. Luego reemprendí mi inspiración decidido a no mirar nunca más un cuadro ajeno hasta finalizar el mío propio, para no dejarme influir más que por la realidad. Llevaba muchos trazos desechados cuando caí en la cuenta de que no me había hecho a mí mismo una pregunta fundamental ¿qué quería pintar? Simplemente había deseado evocar emociones en una imagen estética que me reconfortara y me proporcionara una belleza total, perfecta, acabada. Había creído que esa belleza se hallaba en un exterior, en la naturaleza, en un paisaje, en la creación. Luego pensé que me equivocaba, que debería buscar esa belleza en la mayor creación, el hombre. Me pinté a mí mismo, con desacierto, pero me pinté. Posé frente a un espejo, me hice fotos, y me desnudé. Sólo desnudo creí acercarme a crear la pintura auténtica que deseba. Creí haber dado con el cuadro perfecto. Durante unas horas realmente me sentí feliz, reconfortado, realizado, había terminado mi trabajo. Me había pintado a mí mismo desnudo, sentado, indefenso, dubitativo, esa era mi gran aportación. Podría morir tranquilo. Luego salí a beber agua y al regresar y verlo de nuevo, como si fuera ajeno a él, como si no lo hubiese pintado yo, me di cuenta de lo horrible que era. Quemé el lienzo. Ese no era yo. Cómo iba yo a ser ese imperfecto amasijo de carne, pellejos, huesos y pelos mal distribuidos. Caí en la cuenta, había errado, no era yo ese. Yo no era mi cuerpo, yo tenía que ser mi alma. Así intenté, estuve seguro, de hallarme al fin en el buen camino. Con los paisajes y mi autorretrato en realidad había intentado inconscientemente ese mismo fin, pintar mi alma, mi unicidad, mi individualidad. Comencé a desparramar abstracciones en el lienzo. Cuando alguna mancha de color me recordaba a algo conocido, a algo que no fuera puramente sentimiento y emoción, la pintaba de blanco y comenzaba de nuevo. Así he llegado al día de hoy, buscando los colores y formas que componen mi alma, y sólo descubro que esos colores que creo me definen son unas veces unos, y otras vees otros. Los plasmo unos encima de otros intentando que las primeras capas dejen su constancia en la mezcla. Insatisfecho vuelvo a querer quemarlo todo y me planteo que quizás esos primeros paisajes representaban mejor mi alma que estos colores. Puede que hubiera más de mí en un amanecer en el desierto, que en una abstracción de colores. Me llega la intuición de que soy cambiante, como mi alma, y un solo cuadro no puede representarme, ni ser perfecto, porque yo soy y he sido todos esos cuadros que he pintado y desechado. Pero si los viera todos unidos en hilera, si no los hubiese quemado, ni pintado encima y los viera colocados uno tras otro, tampoco me vería a mí mismo, porque yo ya no soy ese que los pintó, aunque lo he sido. Ahora entiendo que ya he pintado ese cuadro perfecto y que lo seguiré pintando hasta que muera. Todos ellos han sido perfectos y han dejado de serlo al instante de haberlos pintado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2243091288519022355-8779098536758396791?l=relatosabelbri.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/feeds/8779098536758396791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2243091288519022355&amp;postID=8779098536758396791' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/8779098536758396791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2243091288519022355/posts/default/8779098536758396791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://relatosabelbri.blogspot.com/2008/06/el-cuadro-perfecto.html' title='El cuadro perfecto'/><author><name>Abel Bri</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/__qYvapX1nk0/R34sNoot8AI/AAAAAAAAAEw/QbaTHEgxksc/S220/abel.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
